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Aquel Viento de Primavera




Era tan solo un sueño,
un delirio que fluía
como canícula de deseo
en una tarde de primavera,
era un viento fresco
con jirones de debilidad,
prometía el cielo con su azul
unos matices tenues
tatuando tu piel.

Estabas allí,
estoy seguro que estabas allí,
donde se prodigaban tus labios,
donde yo era viento
tendido en tu lecho
esperando embriagarme
del fervor de tu reflejo,
lentamente,
suavemente,
roce las dunas de tu piel,
estabas allí, lo sé,
como aquel viento
de una recién llegada primavera,
como un bosquejo
de claridad prematura,
sentía tu ternura
hundiéndose en mí.

Te juro que no podía saberlo
no podía quebrar mi razón,
quizás imprecisa mi mente
alcanzaba otra dimensión,
pero yo te sentía,
en la árida asimetría
de aquel solsticio,
en lo más profundo
de un amor que nacía,
que nacía y crecía
al tránsito de un viento
en un sueño de primavera.