Necesito.





Andar por el suelo quebrado
de un amor sin alba,
romper la dulzura de los recuerdos,
malditos punzones profanos
que mendigan en mis emociones,
dejarme la vida empatizando
con la fatiga de Prilutzky
o naufragar en la angustiosa soledad
de una Pizarnik tan devorada de matices
que se fuga por las transparentes lagrimas
que van desojando mi alma.

Necesito arder
con urgencia
no solo en el impulso de la sangre,
ni en el desamparo
del deseo
que me sostiene en su condena,
necesito, te necesito
en la vigilia que yerga mis venas
sobre el mármol frio
que terse mi piel
y doblegue mi espalda,
en el desnudo desarraigo
que yace en el lecho
de nuestras sábanas blancas.

Necesito, traspasar la frontera
del irreverente hechizo
donde crecen las espigas
que se desgranan en deseo,
en campos azorados
por el extasiado vagar de tu misterio.