Todo Cambia



Cada día me doy más cuenta que en la vida hay un momento en el que se acaba el "todo vale", en los que te das cuenta que el universo no gira a tu alrededor, pero te cuesta dejar de creerte el centro, que todo cambia, que quienes estuvieron no están, que aquellas personas cambiaron, que todo evoluciona.
Compruebas que las heridas tal vez no sean tan profundas, aunque nunca dejan de doler, porque no te puedes permitir el lujo de que lo sean, que debes callar muchas cosas, aunque te cueste muchísimo saber cuáles, porque sabes que decirlas empeoraría las situaciones.
Sabes que ya no puedes hacer las cosas por el simple hecho de que quieres hacerlas, con el paso del tiempo aprendes que tus actos pueden tener graves consecuencias, debes aprender a controlar los errores ya que el ímpetu puede tener un alto precio de echo en la mayoría de las veces lo tiene.
Aprendes que las alegrías son más efímeras, aunque también más intensas ya que el reloj corre en tu contra y el tiempo te parece cada vez más corto.
Quizás todo eso sea bueno, deba suceder, aunque en mi opinión, es algo tan sencillo como que la gente madura; que empiezas a ver las cosas de manera diferente, vas aprendiendo de tus fracasos y eres consciente de que el mundo de luz y color que un día leíste solo se queda en los cuentos, que la gente de tu alrededor no son apoyos que te sujetan, sino personas que te acompañan y no les puedes exigir más de lo que te puedan dar.
Que los límites deben ser destruidos y debemos tener el valor de enfrentarnos al mundo que nos espera, a la vuelta de la esquina, a lo desconocido... en definitiva “a la vida”.
No tenemos el derecho de reprochar ni exigir nada, aunque las condiciones no lo hagan olvidar, y cuando llegua la conciencia, a veces ya sea demasiado tarde, tan solo tenemos la obligación de ser felices, de sonreír cuando podamos porque nunca se sabe si lo volveremos a hacer, de darle la importancia justa a los problemas y no intentar complicarlos más, de vencer a los miedos, aunque estos te tengan caminando en la oscuridad, de agradecer lo que tenemos y luchar por conseguir más.
Pero ante todo, estamos aquí, teniendo la oportunidad de vivir, de disfrutar, de ser nosotros mismos.
Nadie dijo que fuera fácil, probablemente sean más los momentos monótonos que los momentos mágicos, pero cuando éstos llegan... qué grande es poder disfrutarlos y no sé porque ahora mismo necesito uno.

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