El Arbol



La oscura noche
del estival invierno,
negra azabache
fría al sereno,
envuelve al árbol
viejo sabio,
cargado de años
de historias de calvarios,
de sucesos extraños.

Sus ramas desiertas
como largos brazos,
abrazan lo oscuro
dejando sus zarzos,
trepar como muros
hacia el cielo profundo,
abriendo caminos
sendas inciertas.

Firme su tronco
arraiga valiente
en la tierra fuerte,
su raíces se extiende,
carcomidas desechas
en las cuales se abren
ya algunas brechas;
heridas mortales
ya por las cuales
los años huyen

Triste se encuentra,
cansado esta,
su vida se apaga
fuerzas perdidas
que huyen por sus heridas.

El miedo y el pánico
antaño lo perdió
y siempre erguido
su cuerpo solido
se alza recto,
orgullo erecto,
del árbol perfecto;
que busca en la noche
gotas de savia,
gotas de vida,
para morir tranquilo.


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