Esta es mi soledad.



Estas cuatro paredes de prisión imaginaria, que intimidan mi ser, este estado del ánimo que no despega de mí, se faja con la fuerza con que la noche se traga el día, sin ni siquiera darle la opción de acariciar la luz de la luna llena y que como una  gota de agua que impone su alivio oportuno en el centro de un desierto  perdido, que nunca consigo de mi separar, esa es mi soledad.
Esa soledad que a pesar de tu compañía, del préstamo de amor que me ofreces todos los días, se desboca como una bruta loca, que después de llamar a mi puerta se coló en mí y no para de esclavizar cada centímetro de mi existir, hasta hacerme enloquecer, esa es mi soledad.
Rutina que me enloquece y me lleva al abismo de la melancolía y la postración, rompiendo los fuertes muros que en su día construyeron mis sentimientos, tratando de salvar al corazón, salvarlo de la cercanía de los miedos entristecidos, que te empujan y te arrastran al precipicio por donde se descuelgan en libre caída, mi alma y mi conciencia, abrazadas, buscando soportar el golpe que nunca termina por llegar, esa en mi soledad.
Como un fantasma vestido de negro luto, te paseas  en silencioso caminar por los confines de mi alma, hasta alcanzar mi corazón donde clavas tu espada, en  herida estocada que quebrantan los cimientos de mis sentimientos y anegas en llanto mis ojos hundidos, perdidos en la desolación, esa eres tú, mi soledad.  
Soledad que propones la desconexión en constante devenir para anular con la burla y el engaño, profanando el quehacer de la realidad, que en su caminar abate una y otra vez con golpes bajos, cada vez que intenta asomarse como claros rayos de luz a las ventanas de mi corazón, esa es mi soledad.
Tu que me deslizas por el lecho de llanto que en algún rincón oculto de ni ser no para de caer, mientras me derrotas en la batalla que libro en el amor, hiriendo mi sentido hasta olvidar que el amor y el odio no se pueden en el mismo verbo conjugar, que la tristeza en  avanzadilla de conquista solo se puede derrotar, con un ejército de amista que aun pequeño puede recuperar la luz que sembraste en el territorio desolado de mi corazón aislado.
Esa eres tú mi soledad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola. Gracias por tu comentario.