Luchando



Para poder decir lo que siento
sin luchar con el muro del tormento
que se la juega en el quicio del pensamiento
donde lo acechan mil rencores hambrientos
que se sientan al banquete del amor en sufrimiento,
donde comen los locos sedientos
con sus orgullos llenos de presentimientos
agarrándose al querer en vil intento.

Solo los que saben dar
con la voz callada de par en par,
con el desierto olvidado de sus ojos
y los reproches bajo mil cerrojos,
son capaces de comprender
que la paciencia no es para perder,
que el amor cuando explota
el que lo lucha no es idiota,
que no se puede quebrar,
historias que florecieron con roces
a la sombra de corazones
que no dejan de suspirar,
que el sentido no es obligado
y que en la lucha seré el mejor soldado,
el que no gana la batalla al enemigo
sino el que lo hace su mejor amigo.

Nunca pretenderé llamar mil veces
sobre un corazón ciego
pero déjame correr el riesgo
de hacerlo sobre el que aún se estremece.

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