Paloma



“Paloma vino al mundo solo para volar”.

Ella nació en un nido en el que no encontró su lugar, creció protegida de su fragilidad, Paloma se llamó y solo quiso poner sus alas a volar.
Creció entre campos de amapolas que no tenían final, rodo en yerba fresca cada vez que quería jugar y en sus primeros años aprendió a vivir con libertad, fue precoz en su aprendizaje e inteligente en encontrar y descifrar cada mensaje que la vida le intento lanzar.
Pero Paloma solo quería poner sus alas a volar; su niñez fue tan corta, que jamás supo si existió, perdió sus raíces familiares tan pronto que ni siquiera madre conoció  y se quedó sola, sola en un mundo que ni entendía ni conocía pero al cual se tuvo que enfrentar y Paloma en el resentimiento para con todos se estableció.
Los años uno tras otros iban pasando y Paloma no volaba, ella se sentía distinta, diferente en su mundo que no le regalaba nada y que  se lo exigía todo, mientras  ella buscaba en su interior para encontrar su sitio que tenia perdido, quería grita, lanzar sus dudas al viento para detener aquella sensación de fracaso que cortaba sus alas y una y otra vez tropezaba  con la propuesta de su corazón que le desviaban su atención.
Y ella quería volar y sus alas mojadas no le dejaban el vuelo levantar; busco compañía para tratar de olvidar, fingió al amor y mintió a sus sueños,  vivió su pesadilla asiéndose a la vida a la que trato de engañar.
Puso hombre en su vida para tratar de aprender a amar, se entregó al amor con los ojos cerrados y el corazón apagado  y solo encontró su instinto maternal en el que se refugió para sus sueños olvidar y otra vez se frustraron sus ansias, sus ansias de volar.
Paloma perdida, dañada en su orgullo quería romper, olvidar la tristeza a flor de piel, las lágrimas sin poder contener, las miradas extrañas le recuerdan su confusión y paloma quiere huir, cortar con su pasado y olvidar el mundo que tanto la había dañado.
Paloma abandona el nido de su vida, para volver a comenzar y Paloma encuentra mujer,  se lanza al amor con toda su alma, rasgando sus miedos ocultos, realizando sus sueños escondidos y Paloma cuentra la felicidad, se realiza en su ansiedad, consigue de una vez por todas, su vuelo levantar.
Al fin Paloma pudo volar, volar y volar en su libertad.

Me Equivoque



Soy cautivo en mi celda de obsesiones,
expuesto a alternativas y tendencias
pero me estrelle en el muro de los sentido,
que protegía el contexto de mis esencias.

Aferrado a mi ambición
los ojos ofuscados y ausentes,
los instintos tan infieles
y el corazón en eterna promoción.

Me equivoque si creí ver en el tiempo
viables ejemplos de encontrar consentimiento,
vanidades que se fueron por el precipicio
perdiendo preciosas horas de mi sacrificio.

Nunca comprendí él porque del rencor
ni entendí el resentimiento,
yo solo admire tu inaudito talento
tal vez ese fue mi ciego error.

Pregunte a los arcanos
venciendo mis dudas
me propusieron olvidos
a tus ataduras

Mi amistad siempre fue por delante,
aleje mis principios completamente,
para conseguir tú  aprecio
y solo obtuve tu eterno desprecio.

Mataste con desprecio mi confianza
sin explicar el porqué de tu arrogancia.

Y yo que te tenía guardado
en el palacio de la lealtad,
donde atesoro lo más preciado
que me puede dar la amistad.

Por eso te pierdo como amigo,
pero mis puertas nunca se cerraran
y pese a estar de mis obsesiones cautivo,
mis aprecios nunca te olvidaran.

Una Vez Oi Decir




“Hylas y las ninfas” John William Waterhouse
Una vez oi decir que existe un lugar donde el sol acaricia tu piel bañando a los hombres de felicidad y en las noches de luna se reúnen en secreto miles de corcheas para jugar, mientras componer canciones que luego tiran al mar.
También me dijeron, que al calor de la hoguera danzan sin parar seis ninfas  para hechizar a los hombres que sueñan sin saber que soñar, sus cuerpos desnudos su encanto sexual, su danza mágica te hacen delirar en sueños vacíos que nunca podrás recordar.
Su belleza constante, su eterna juventud, ninfas  naturales que encarnan en cuerpos hermosos llenos de magia y ritual, con canticos sublimes, deliciosos de escuchar que te harán perderte en una primavera sin final.
Exquisito lecho de arena plata, donde descansas mirando las estrellas hasta dormitar, mientras ellas velan tu sueño y se conjuran al viento que les hace vibrar; hijas de Zeus y Eros que saben jugar con sus largos cabellos del color del mar y  te despiertan del sueño que no debiste soñar.
Nunca debes quedarte solo en ese lugar, pues te robaran la memoria y beberás  en las fuentes del placer, componiendo sonidos al ritmo de mil plegarias que jamás en tu mente podrás dejar de recitar.
Te embriagaras en el olor dela primavera eterna, envuelto en cáliz de felicidad, con paisajes inmensos que vienen y van, rompiendo estructuras elegidas al azar.   
Quien se pierde en este lugar nunca más quiere volver sus pasos a tomar, perdiendo cualquier propósito que sea terrenal y buscara constante en las olas las canciones que las corcheas tiraron al mar.

Lagrimas



Lagrimas fueron
las que el viento se llevó,
lagrimas dejaron
al corazón roto;
quien espero todo
sin buscar nada
y solo tuvo
la ilusión pintada,
en colores tristes,
con pinceles gruesos
y trazos perversos,
que pintaban gritos
en lienzos malditos.

Lagrimas hechas
por palabras secas,
por palabras frágiles
en momentos difíciles,
lagrimas por promesas
que se desvanecen
 y como trozos de hielo
desaparecen,
dejando un goteo
de perspectivas perdidas,
de realidades caídas,
de sueños olvidados,
de corazones dañados.

Deseo



Atendí a tus caricias,
me extravié en tu mirada,
provoqué tu sonrisa,
te robe tus palabras.

Te abracé con ternura
me miraste nerviosa,
 y un beso de locura
me aclaro las dudas.

Mis ojos vencidos
intuían  tu deseo,
cómplices preparados
para perderse al delirio.

Caricias suaves,
ardientes roces
miradas de sexo
entre beso y beso.

Lenguas trabadas
que luchan cual espadas
vueltas y más vueltas
almas entrelazadas.

labios que besan
en pieles que queman
manos que tocan
rincones que privan.

y el amor se desboca
y la felicidad se vuelve loca,
cuerpos que tiemblan
gritos que sacian.

Sabanas revueltas
en camas quietas,
cuerpos cansados
de felicidad saturados.