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Sensaciones



Era yo el que a tu desnudo pecho se asomaba
mientras el ardor de Eros en mi cuerpo surgía,
era mí  ser quien por la piel de tu valle se vertía
y en el incendio del deseo la combustión buscaba.

Y era mi cuerpo el que junto al tuyo rodaba,
fuego de frenesís que en nuestro interior ardía,
en agitadas convulsión  las fuerzas consumía,
y el placer en nuestros cuerpos se desgarraba.

Mil euforias en los corazones jugando,
el éxtasis brindando en el goce sensitivo,
y los ojos cruzados en un grito afectivo

Dime tu quien en el juego acabo ganando,
pues  yo fui un valiente cazador furtivo,
al que su presa con el juego dejo cautivo,

Estoy



Estoy perdido en el hueco de tu espacio
esperando el roce de tu mano,
mirando la sombra de tus ojos
que se hacen tristes en  la noche.

Estoy en el embeleso de tu aroma
en el ansia que no me abandona,
Edvard Munch  -Vampire-
a merced de la red de tu antojo
y burlado por el cristal en trampantojo,
que me desorienta y a la vez alimenta
y en mi provoca la tormenta.

Estoy construyendo una realidad
forjada de eruditos matices mágicos,
con placeres nuevos e insólitos,
para compartirlos en intimidad.

Sabes, estoy intentando alcanzar
los puros colores azules,
que hay tras aquellas nubes,
que el viento se quiere llevar,
los capturare con mis propias manos
y los pondré a merced de tus ojos,
podrás entonces verlo tan claro,
que tus ojos desbordaran en la noche
colmados de gráciles lágrimas azules,
con reflejos de luna azabache,
cayendo  por tu pecho desnudo,
tatuando azucenas sublimes,
que perfumaran tu ternura,
grabando en tu corazón, mí nombre.

Y sabes… desquiciare la monotonía,
te regalare un nuevo día
y otro más nuevo todavía,
borrare tu melancolía,
sabrás olvidar el pasado
sacar los miedos que te han dañado
y reirás… si, reirás
te prometo que brillaras,
porque yo estoy, perdido,
perdido en el hueco de tu espacio
y no descansare
hasta encontrarte.



Estoy varado a la orilla de la tarde
esperando tus palabra olvidadas,
esas que me saben tan cálidas
y me acercan a tu borde.

Sé que me esperas en silencio,
con tus pensamientos en vuelo,
como gaviotas en celo,
tras su presa en asedio.

Y yo me aferro en acariciar tu corazón,
en tocar a la puerta de tu firmeza,
sé que hoy estas llena de fuerza
y necesitas mi plena atención.

Sé que tú me anhelas
y anhélate también yo
sé que nos anhelamos los dos
y entre anhelos miradas de amor.

Y me impregnas con tus brazos
y me acoges en tu ánimo
sé que ahora un beso sellara mis labios.
sé que ahora venceré tu íntimo.

Y me dices que las horas
se te harán demasiado cortas,
que las miradas serán largas
y que las distancias habra que estrecharlas.

Sé que el amanecer pedirá permiso
para abandonar tu calor,
sé que abandonare tu lecho,
que distanciare tu amor.

Sé que partiré lleno y saturado
de tus palabras cálidas,
de tus arrumacos y caricias
de tus ojos saciados.

Una Rosa, Una Vela y Un Poema



Hay una rosa, una vela y un poema,
sobre la tabla de mi mesa,
pétalos en aroma, letras que afloraron
rompiendo mis sentires,
olvidando los inviernos que pasaron,
cera que hierve en luces,
ecos que despuntan a la madrugada
envueltos en complicidad pura,
tan real como como dura,
tan por mi mimada.
Sensuales letras delicadas,
sombreadas por luces nacaradas
que danzan siseando,
cuando en suspiros estoy pensando,
pensando en lo que para mi eres,
resolviendo la encrucijada que quieres,
agobiando las murallas de mi corazón,
mientras construyo
con veloces murmullos,
los puentes a mi razón,
para pasar bajo sus arcos
y posarme en  los serenos remansos,
que duermen a la sombra de tus ojos.
Letras con graficas  trémulas
cargadas de emociones,
como ligeras canciones
que me incitan a escucharlas,
que dictan al corazón
ese ignorante que siente
y  no sabe que pretende,
que me llama asustado,
que quiere mi consejo propiciado
y yo miro la tabla de mi mesa
una rosa con pétalos en aroma,
una vela con luz que no cesa,
y unas letras que disfrazo de poema

Un Tequiero En Tu Espalda



Tu desnudez postrada
en sueños sobre sábana blanca,
un susurro de luna pálida,
que entra por la ventana
Imagen de los tesoros de mi cofre
y acaricia cada centímetro de tu espalda,
mi dedo diestro en tu torso
con pulso casi tembloroso,
dibuja a imaginario un te quiero
mientras de fondo suena un bolero,
ritmo de amor y pasión,
mi roce surge en impacto,
tu razón despierta al tacto,
mi distraído pensamiento
se pierde en sensación,
mi labio sabe al salado
de los besos que ayer me habías dado,
tus ojos en los míos clavados,
la rosa roja de tus labios
y arrastrándome al fuego
tus ganas de seguirme el juego,
esa risa que se precipita en tu mejilla
que entra en mi corazón y se apostilla,
como las notas del bolero se abrazan
yo me abrazo al privado de tu cuerpo.
Ya te siento entre mis brazos y entre mi cuerpo, esa piel de nata, ese tacto en seda, ese pétalo de rosa en primavera, un aroma de azucena dulce que me envuelve en desvarió, la locura en tu ombligo escalando la tensión en lucha sin cuartel, yo hombre tu mujer y sin poder  dejarnos de querer.
De pronto la calma,
cada uno aun lado de la cama,
dos alientos trémulos en silencio,
dos miradas que se regalan en aprecio,
dos manos que se buscan,
los corazones que se vuelcan.