Despertar






















Despertar con los años encima
lastrando la bruta autonomía,
con el tedio en actitud imperialista
royendo  lo que asoma de artista;
a plumilla dibujo la juventud marchita
no sé si en mi memoria quedaron vestigios
de trazos negros y sombríos,
girones rasgados de vida inédita
que no fui capaz de violar.

Despertar atrapado en el presente
girando la cabeza al ayer,
vomitando nostalgias por doquier
que se van por la pendiente,
vaciando los estómagos
de la sagrada felicidad cotidiana,
que ya no fluye, ni emana
en el varar de los días náufragos.

Despertar con los objetivos ciegos,
con la chispa fuera de la hoguera,
viendo lo que me quiere o espera,
saturado de áulicos consuelos,
serpientes disfrazadas de vocablos
que regocijan mi instinto
arrugándolos como pasas de corinto,
en boca de cien diablos,
que subrogan los miedos
del niño enternecido,
tras de su sombra escondido.

Despertar con el tiempo definido
en traviesas partidas de póquer,
en las que nunca vas a conocer
el juego del enemigo,
con las cartas marcadas
y las apuestas perdidas.

Despertar con las manos alzadas
esperando el abrazo finito
de la vida en pretérito
y las quimeras soñadas.

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