Labios Sellados




Labios sellados, asesinos de palabras, Puñal en mano el poeta, al poema apuñala, ya lo lleva a enterrarlo con la sangría de las palabras, la muerte deja blanco el papiro y sordo el silencio, solo quedan los mártires pensamientos, llorando en el vacío del triste quebranto de las impotencias que se asfixian.
Las musas de luto, lloran la tristeza con lágrimas de tinta enjugadas en pañuelos de blanco inmaculado, sus mejillas son ríos de negro tesón por el que derivan las esperanzas de alcanzar los corazones ajenos.
Ellas que tanto se burlaron de la cobardía del poeta iluminado, que seducían entre angustias apartadas, al hombre en su fuerza cabal mientras lo arrastraban al delirio y la enajenación de la que surgía en brotes cultos palabras trenzadas de musical ritmo, ahora las tienen de cuerpo presente y lloran su tristeza a paso lento y con en solemne y silencioso caminar
Ellas que portan las rosas en cortejo místico y errante al solemne del toque de tambor, lloran las vanidades, la impotencia de su fingir; ya no se mueven los labios nada pueden decir.
Labios sellados, que a texto palabras matan, asesinos dementes de ilusiones interiores de expresiones plasmadas que jamás volverán a ser elevadas.
Hay, que tienes en tus ojos hombre vacío, será la pena de tu mudez por ahogar las palabras y  callar el mensaje de tu valor o quizás alguien se llevó tu corazón y con él, sello tus labios y mato tus palabras de amor.

 Ilustración: Ricardo Fumanal

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