Depredación



Y en la selva de los instintos
fui presa inocente
de un ataque insistente
de deseos convulsivos.

Y con apetito ardiente
abalánceseme con avaricia hiriente
en el despiste
que derrocho mi presente.

Fue  una ansiada depredación
caí entre las piernas de la fiera,
engullido desde fuera
y arrastrado con pasión,
desalmado de respuesta
sin reacción expuesta.

Tensos ejercicios de supino
en busca de placidos caminos,
jirones de piel sedientos
en roces y friccione en movimiento,
de un goce saturado de sentimientos,
lucha en sumisión
entre las fauces,
de una depredación
sin daños carnales.

Mordiscos golosos
de animales ansiosos,
alientos de corajes
de corazones salvajes
ciegos de ambición
se baten en depredación,



bestias rugiendo en voces
gritos sedientos en la noche
de una depredación,
en la selva de mi habitación. 

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