El Abanico

El vaivén que corta el viento
en ligero y ágil movimiento,
sutil arma del pensamiento
que forja la expresión en sentimiento.

La abaraja en tus manos
las varillas con calados,
el país de fina seda
mientras juntas cabera con cabera.

Abre, cierra y golpea
la mano en juego se menea,
pluma de fina madera
fiel estrategia de Atenea.

Palabras dibujadas en el aire
versos de burlas escondidos,
poemas callados y ocultos
gestos elegantes al detalle.

promesas expresivas que danzan
de una mano a otra descansan,
afirmaciones que intrigan,
negaciones que desengañan.

Miradas en muros de tela escondidas
que guardan pasiones discretas,
disimulo de amores prohibidos
rechazos y descontentos olvidados,

Te quieros escondidos
en roces de mejillas,
mensajes aprobados
en cuentas de varillas

Juegos con cadencias
que expresan impaciencias,
toques de cabellos
transformados en pensamientos bellos

Signos de coqueterías
de intrigas y engañosas ligerezas,
que en movimientos lacónicos
musitan en baile los abanicos.

Sentado

Hombre sentado - Katia Acín
Sentado, despertando
en las lajas de la vida,
con la maraña confundida
y el abismo esperando el salto perfecto;
diez lunas perpetuas
en una noche eterna,
devorando mi voluntad, en la caverna
de las inquietantes sombras,
royéndolas una tras otras
con el nacimiento de las horas,
estancándome en el blanco
arrancándome el pensamiento,
mientras la conciencia, oportuna
se esconde tras el lleno de la luna
y otra vez más el precipicio
debajo de mis pies desnudos,
el vacío de los desalientos
y el amargo arrastre del desquicio,
mientras, la vida en un tren en marcha
que se aleja y aleja en el horizonte
y yo sentado en el constante
anden de la estación desesperada,
las maletas llenas de sueños enfrentados
los presentes ya alcanzados
y los futuros con tintes difuminados,
todos ellos colgados,
entre las corcheas y fusas de una partitura
que se cayó del fondo de mi corazón,
rompiendo los ritmos de esta mi canción
convertida en un grito de locura,
en una voz inconsciente
que me empuja fuera de la laja,
donde nada me sostiene,
donde todo se desploma a un infinito,
se desalman los estímulos
cual frágil y delicado muñeco,
en manos de un destino hueco
con surcos negros,
surcos de incertidumbre colgada,
donde mi todo se vuelve nada
y caigo en el vacío
y la tristeza del ánimo.
                     al final…
sé, que hay esta la luz.

Dudas

Las dudas se posan en el alma,
atrapando la libertad de la actitud,
la vida se descuelga en lentitud
y el corazón se desnuda de calma.

 Ya viene alcanzándome por la espalda
enmascarándose en la forma de una daga,
que cruza y retuerce abriendo mi llaga
herida de virtudes desangrada.

Planean en la mente como guerreras
valerosas, acosadoras, convulsas,
que me rinden en sombras obtusas
y me queman en febriles hogueras.

Dudas sobre metáforas prohibidas
que acechan a todas horas,
cuervos que picotean bajo de mi tórax
y se comen las mariposas bendecidas.

Van y vienen las dudas malditas
como barcos a la deriva,
sobre atalayas de olas esquivas
en mar de muertes súbita.

Y la noche se funde arrastrando al día
y el sueño levita en desasosiego al viento,
mientras  el corazón en un puño de tormento,
desfila en procesión tras la agonía.

De una duda que me pesa,
que pasea desnuda por mi mente,
devorando el orgasmo pendiente,
dejando la felicidad suspensa.

Volver



Quiero volver…
Volver a trepar por tus muros
para ofrecer el refugio a tus apuros,
volver a escuchar aquella canción
que nos llenaba de emoción,
Volver al espacio sereno del corazón
donde empezaba a crecer nuestra rendición,
donde se escribe con sangre y savia
el principio de nuestra historia,
Volver a recuperar el camino
si saber cuál será nuestro destino,
después de atravesar noches sin calma
demostrándote la ternura de mi alma,
de absorber hasta el último de tus deseos
complaciéndote al ritmo de tus instintos,
Volver a percibir fresco el horizonte,
aquella juventud candente,
llena de ilusiones en aromas afables
con horizontes casi inimaginables,
con el propósito de caminarlos juntos,
volver a describirte entre las líneas de mis versos
para regalártelos en papiros ocultos,
sellados con el lacre de la esencia de mi amor,
volver a escuchar tus labios recitándolos
y el brillo de tus ojos en esplendor,
renovar nuestros votos de promesa
coger otra vez tus manos por debajo de la mesa,
volver a recorrer las historias caminadas
saber que tus virtudes, llevaran a las mías acompañadas
que estarás a mi lado en el nuevo día,
refugiarme en el alivio de tu compañía,
volver a recuperar la fuerza del amor nuestro
tocar tu pecho y sentirlo dentro,
juntar nuestras caras en contra del viento
y mirar al mar, abrazados por nuestro sentimiento.
yo necesito volver…  acompañame.

Miedos



Sera la tormenta que en mi se está librando, o será algo de mi interior que está cambiando,
pero llegaron los miedos y en mí se fueron quedando.
Hay veces que las ansiedades se disponen a pasear por mis caminos, agotando las noches, mientras asaltan a la conciencia en trepidante batalla contra los sueños, que me revolotean sobre la imaginaria voluntad de mi irrealidad, ya no me quedan paciencias para soportar tantas ausencias, tanta falta de claridad, se van con mi fe con mi esperanza y me roban la presencia sus presencias y cada día más y más, porque cada despertar se presenta como un juego de azar, sin saber a quién se llevara, en el cortejo a los sueños perpetuos, extirpándome su amistad.
Tal vez sea la vida la que me prepara para comprender el paso final, será que es el explícito ritual por el que todos tenemos que pasar, soy un hombre con la fe justa, casi en menguante que busca como todos las respuestas, las respuestas, que me puedan estimular en comprensiones lógicas, esas que al final…  sé que por mucho que busque no lograre encontrar.

Sé que soy un parásito del amor que vivo con la ilusión de amar, que es una droga que corre por mis venas y que necesito todos los días, sé que puedo ser un egoísta siempre necesito más, que me desespero, me contamino de mi propia desesperación, pero necesito sentirme amado avivar todo los días las llamas del corazón, porque descubrí que cuando dejas el fuego solo, acaba apagándose, cuando tu hipocresía te envuelve y vives de espaldas a la realidad te haces daño muncho daño y los corazones se rompe y los miedos vuelven, las soledades se enquistan y mi ser, no está preparado para vivir sin alguien a su lado.

la seguridad labrada en mi ser a lo largo de los años, se marchó, así, de repente y ya no quise perseguirla más, ella me dejo solo, con los miedos, en medio de la vorágine de la sociedad, me propuso ser un hombre con voluntades y lleno de debilidades, que se consumía entre ellas, cerrando los ojos a los estímulos, esos que te ayudan en el camino y que justo cuando los necesitas no están, y es entonces cuando nace el inconformismo, esa bestia que te tira para delante, que te arrastra sin piedad, que te pide más, que no se sacia y te lleva a la deriva por la vida sin encontrar los puntos medios o el equilibrio sobre la cuerda(camino) que se balancea de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo o de abajo a arriba, produciendo los vértigos en tu estómago, que se van enquistando y convirtiendo en miedo; y es entonces cuando necesitas la ayuda y el apoyo que no te defraude, es entonces cuando necesitas  un hombro a tu lado para refugiarte, una mano que seque tus lágrimas de impotencia y que te saque de la laguna del fracaso para empujarte a superarlo.
                                               “y solo los que te aman sin condición son capaces de aguantarlo”

Un Poema En Tu Piel





Algún día te escribiré un poema,
con mis dedos sobre tu blanca piel,
trazaré renglones de deseo en vena
e incrustare palabras de lujuria en él,
acariciaré tus labios con sonetos
de palabras que tú sentirás rimar,
morderé en tu cuello tercetos,
con los que no cesarás de suspirar
y serán los bellos cuartetos
los que como plumas
mis dedos escribirán,
tenderé mis manos en impares  romances,
hasta que  mis dedos tus pechos alcancen
y las estrofas se harán goces,
mientras las coplas te estremecen
con coquetas redondillas,
que en tu ombligo harán cosquillas.
Serán las largas y tristes elegías
las que rozaran tu vientre,
en dolorosas y melancólicas melodías,
que sellaran tu piel excitada y caliente
y en tu espalda dejare un acróstico,
de pasión ardiente infinita,
estampada con el calor de mi cuerpo,
que se fundirá en una oda explicita,
bajo el rotulo de una estrofa bucólica,
que calme tu corazón en vilo,
por la firma de un serventesio esquivo
y un pareado comprimido.

Imagen: Juan Medina -the Others-