Desilusion



El sueño desnuda al silencio
el ojo lo acaricia lacónico,
la noche se hace corta para buscarte
y todavía no sé si logre encontrarte,
despierto del sueño de un segundo
tan eterno como profundo
y todavía persiste en mi boca
el gusto de tu lengua loca,
el ojo se abre a la realidad
el sueño emérito y colgado,
perdido en la difusa necesidad
de un cuerpo extraviado,
la luz y la sombra en combate
y el pensar intentando atraparte,
la razón a golpe de pánico
estimula a la adrenalina en salto,
el engaño en aceleración
y la realidad cantando a la desilusión.

Imagen: "A veces quiero al despertar que el sueño sea la realidad" Gabriel Astaroth




Asoma y Se Desploma



Una gota cae y se desploma,
otra detrás ya asoma,
se llena,
de furia,
de rabia,
de pena,
de impotencias extremas
que al alma atrapan con cadenas,
se desborda, se colma
y mientras se desploma,
más presiona otra que se asoma,
borbotones de tristeza
congestión en mi cabeza,
empuja el salino
a través del cristalino,
zumo de dolor
vino sin color,
rio desbordado
amargura sin candado,
juglares mudos
con agónicos nudos,
meandros en la mejilla
que se suicidan desde la barbilla,
abruptos suspiros entrecortados
por pensamientos desilusionados,
que les hacen caer, desplomarse
por rabia,
por furia,
por la melancolía,                                           
por el dolor que hastía,
en un día de inmensa soledad,
llanto que me abandona
sabia de mi soledad,
fluye en cadena
lo que el corazón sangra en pena.

Tengo Panico

"Tengo pánico de despertar en silencio y con la palabra abducida por la falta ti, se me moriría la esperanza escondida en un rincón de mi mente y me castigaría dibujando oleos de tu cuerpo en los reflejos de una luna de primavera, que gritase tiernamente tu nombre a todas horas.
Mi corazón no entendería la soledad de tu falta y se derramaría en una lágrima escarlata de melancólica pena."


Imagen: Oleo de Alejandro Hernann

Espacios de silencio

En espacios de silencio
vuela el amor pensado,
de este hombre que siempre te ha amado.

Y en la noche germina
como el brillo de una pequeña luna,
un suspiro perdurable
de goce inalcanzable.

Dos callados corazones
que gritan en silencio
no busques fuera, que estas aquí dentro.






Esperanza



Esta tras la puerta verde de tus ojos,
donde aguarda la templanza sin descanso
mirándose en el callejón del fracaso,
que se pierden en suspiros deseosos.

Ese esperar de equiláteros anhelos,
junto a esa perfección que nunca alcanzo
y que espero llegue como un suave abrazo,
tras las charnelas de tu ojos cautelosos.

Tranquila, mi serena compañera adjunta,
que ya escampara la traidora tormenta
y saldrá de nuevo el sol que más calienta

Entonces beberás de mi ansia sedienta,
dando a mi alma la más perpetúa confianza 
que se desprende de ti, esperanza.

Imagen: Esperanza.  George Frederick Watts

Vanesa Pérez Suquillo



La joven y brillante poeta madrileña se apoya en una poesía conjugada por la pasión y llena de un gran ingenio; creo que se mueve muy bien en el reflejo de sus éxitos y fracasos, de su deseo por alcanzar la plenitud amorosa y su búsqueda casi constante del sentido de la realidad diaria con la que casi quiere confirmar su existencia y que acaba convirtiéndose a través de su pluma en un verso breve y ameno con la ligera reflexión desnuda de sus acontecimientos e historias habituales las cuales proporcionan  unos versos esporádicos con tono casi misterioso con los que da un juego perfecto y aun que en su poesía se nota el cambio desde los orígenes hasta el hoy, pasando por las influencias recibidas, una vez conocida se convierte en un  atractivo para el lector del cual no puede escapar.  

Despertar






















Despertar con los años encima
lastrando la bruta autonomía,
con el tedio en actitud imperialista
royendo  lo que asoma de artista;
a plumilla dibujo la juventud marchita
no sé si en mi memoria quedaron vestigios
de trazos negros y sombríos,
girones rasgados de vida inédita
que no fui capaz de violar.

Despertar atrapado en el presente
girando la cabeza al ayer,
vomitando nostalgias por doquier
que se van por la pendiente,
vaciando los estómagos
de la sagrada felicidad cotidiana,
que ya no fluye, ni emana
en el varar de los días náufragos.

Despertar con los objetivos ciegos,
con la chispa fuera de la hoguera,
viendo lo que me quiere o espera,
saturado de áulicos consuelos,
serpientes disfrazadas de vocablos
que regocijan mi instinto
arrugándolos como pasas de corinto,
en boca de cien diablos,
que subrogan los miedos
del niño enternecido,
tras de su sombra escondido.

Despertar con el tiempo definido
en traviesas partidas de póquer,
en las que nunca vas a conocer
el juego del enemigo,
con las cartas marcadas
y las apuestas perdidas.

Despertar con las manos alzadas
esperando el abrazo finito
de la vida en pretérito
y las quimeras soñadas.

Tu Intimidad





La puerta de la alcoba estaba abierta
y la tibia luz de una noche de luna profunda,
acaricia tu postrada silueta desnuda
esa que en blanco plata te describe en perfecto.

He mirado tu sueño tantas veces en estos años y todavía me asombra esa dulce serenidad felina y la calma descomunal,  profunda que desprendes cuando estas en el juego de Morfeo. 
Y no me canso de mirarte, como si fuera aquel primer instante en que fui herido por la fuerza del arco de tu Cupido.

Y sigo aquí parado, inmóvil, mirando,
sin atreverme tan siquiera a romper
la intimidad que requiere tu ser
y no sé por qué, pero sigo dudando,
tanto tiempo compartiendo
de tu amable confianza,
esa que acrecienta nuestra eterna alianza,
la que a pesar del tiempo todavía
me contiene como el primer día,
causando esa sensación de ansia y duda,
no sé porque,  en mi todavía perdura,
será el respeto a disfrutar de tu textura.

Si, esa textura de tu piel, ese calor al tacto de las sensibles yemas de mis dedos cuando te recorren centímetro a centímetro buscando la felicidad en los caminos remotos y privados del valle de tu cuerpo, que se quedaron para siempre impresos en mi memoria y que yo, siempre defino como “alcanzar la gloria” es una adicción, casi una obsesión. 

Sé que al final disipare la duda
y me acercare a ti acariciándote con ternura.

Dejare un beso en el obscuro precipicio de tu espalda,
el roce de los labios que se arrastran,
ese juego de caricias que te despiertan
sabiendo que sacarte de tus sueños, te enfada
y no espero esta noche conquistar nada,
sé que las conquistas ya fueron ganadas,
en batallas de juventud ya pasadas,
hoy solo se trata de serena plenitud deseada.

Y mi piel plegada sobre la tuya, erizando los sentidos, los tuyos aun confundidos luchando por no ser hundidos, navegando en el mar de la sensibilidad que se desborda en la playa de la lujuria y se agarran a los míos ya sumergidos y arrastrados a lo profundo por la estremecida tormenta de una ansiedad sin límites.

Sé que sigues hundiéndote,
intentando salir a flote
y no sabes si esquivar mi peso
o rendirte tras el último beso.
Y ahora me miras a los ojos
pidiendo clemencia a mis deseos
y ya es tarde para reprimir los jadeos,
que callaran con los besos nuevos
y ya es tarde para parar
los instintos en camino
y no es difícil imaginar
cual será nuestro destino.
Sé que no me reprocharas nada
que todo se disipara en nuestras miradas
que la ruptura de tu intimidad volverá a ser perdonada.