Labios Sellados




Labios sellados, asesinos de palabras, Puñal en mano el poeta, al poema apuñala, ya lo lleva a enterrarlo con la sangría de las palabras, la muerte deja blanco el papiro y sordo el silencio, solo quedan los mártires pensamientos, llorando en el vacío del triste quebranto de las impotencias que se asfixian.
Las musas de luto, lloran la tristeza con lágrimas de tinta enjugadas en pañuelos de blanco inmaculado, sus mejillas son ríos de negro tesón por el que derivan las esperanzas de alcanzar los corazones ajenos.
Ellas que tanto se burlaron de la cobardía del poeta iluminado, que seducían entre angustias apartadas, al hombre en su fuerza cabal mientras lo arrastraban al delirio y la enajenación de la que surgía en brotes cultos palabras trenzadas de musical ritmo, ahora las tienen de cuerpo presente y lloran su tristeza a paso lento y con en solemne y silencioso caminar
Ellas que portan las rosas en cortejo místico y errante al solemne del toque de tambor, lloran las vanidades, la impotencia de su fingir; ya no se mueven los labios nada pueden decir.
Labios sellados, que a texto palabras matan, asesinos dementes de ilusiones interiores de expresiones plasmadas que jamás volverán a ser elevadas.
Hay, que tienes en tus ojos hombre vacío, será la pena de tu mudez por ahogar las palabras y  callar el mensaje de tu valor o quizás alguien se llevó tu corazón y con él, sello tus labios y mato tus palabras de amor.

 Ilustración: Ricardo Fumanal

Rabia



Las palabras cargadas de intenciones
la rabia en tus ojos se contiene
te dices una y mil veces
que no sabes que es lo que te detiene
inspiras el aire de la calma
que se enrarece en lo profundo de tu alma
expiras los pensamientos envenenados
como mártires desterrados
casados con el grito maldecido
de tu desgarro dolorido.
Y la rabia se hace eterna
en el segundo del delirio
y  ya desvanecido en tu martirio
divaga la palabra que mal suena
sirves el daño en la abstracción
de un pálpito
que te arroja a la enajenación.
Y ya lo hiciste nuevamente
ataque mortal al de enfrente
palabras quebradas
ofensivas llamaradas
de un odio pasajero
que la rabia convirtió en desespero.

No Me Pueden Las Penas




No me pueden las penas
de salir de entre tus piernas ,
Volver a las sombras externas
con el placer metido en mis venas.

Mirar tu cuerpo en goce,
sentir mis latidos precoces,
deleite en recuerdo del roce
que sin pena mi cuerpo reconoce.

Extracto de aroma robado
en silencio cómplice pensado,
a piel que del calor emana
el sudor que mitiga la llama.


lujuria saciada
de ansia liberada
de ti me llevo tu flor
 y en ti poso mi amor.

Imagen: extraida de la red

Razo y Verdad




Tengo una razón perdida
colgada en un hilo de seda blanca
y una mente subida
en las notas de un jilguero que canta.

Hay un cristal de hielo frio
por el que resbalan mis intenciones,
para caer a la corriente del rio
que arrastra mis proposiciones.

Si pudiera trepar por la cuerda blanca
con las manos atadas,
quizás tendría la esperanza
que mis razones fueran alcanzadas

Tengo una verdad escondida
entre lirios de flores blancas
y un campo extenso de vida
donde poder sembrarlas.

Hay un tren esperando en la estación
de donde parte la cohibida conciencia,
cargado con el equipaje de la ilusión
y con destino a la experiencia.

Y ya se esmaltan los lirios blancos
mientras lloran el dolor de las verdades
por ver partir a los pensamientos
a través de las campiñas vitales

Hay un hilo que se corta
y un hombre que se precipita
por un rio que se lleva
las razones sin certeza.

hay mil verdades esperando
en el andén de la estación
Y un hombre caminando
para, para aferrarse a su ilusión.

Imagen: Catrin Welz-Stein

No Hay Besos en mis Labios



No hay besos en mis labios
tan sólo eternos silencios largos
y un martirio emérito en el pecho
que poco a poco me extingue sin notarlo.
No hay besos en mis labios
ni momentos apasionados,
que dejen la gota latente
tu aroma envolvente.
No hay besos en mis labios
que consuelen mis presagios,
tan solo preguntas sin respuestas,
que van minando el daño
en un rio de melancolía y desengaño.
No hay besos en mis labios
que recuerden tus sabores olvidados,
que busquen tus ojos cerrados
y que sientan tus brazos entrelazados
y ya no hay besos en mis labios
tan solo la esperanza de volver a encontrarlos.