De sueño a murmullo.





Y el sueño se convirtió en murmullo
y oí tu voz de niña en mi oído
con  el tacto de la fresca fragancia
que dejo tu beso en mi mejilla,
me perdí en el sueño de tu deseo
y te acompañe en el vuelo
por los mundos de la luna llena
que velo la noche más bella.
               
Fue una zambullida
en la delicada experiencia
de un alma convencida
al mirarse en el espejo
y ver su propio reflejo
corrió la noche encendida
entre vaguadas perdidas
muriendo de amor
en ratos se sudor
y sobre los mares bravos navegaron
besos salobres de tu razón
arrastrado por los vientos
que alejándose cantaban su canción.
                               “ Amiga, hay que ver como es el amor
                                que vuelve a quien lo toma
                                gavilán o paloma
                                Pobre tonto, ingenuo charlatán.
                                Que fue paloma por querer ser gavilán”

Imagen:  Stella Im Hultberg“Hollow”

Sombras Inertes




Trémulas sombras inertes
caminando sobre el guion de tiza,
de una pasión negra, que me esclaviza,
en delirios incoherentes,
trampa de derrota profunda
sobre la laja fría y desnuda,
que desconcierta mis desvelos
silueta difusa de mi noche
con pupilas impregnadas sin reproches,
que descorren los atrevidos secretos
de tu cuerpo a contra luz,
perfil de blancos y negros,
cisura perfecta de tus dominios,
que describo al tacto de mis manos
con sigilosos y cautos arrumacos.

Acicalados roces del que suplica
en ladina pugna endiablada,
al acecho de un himpasse donde diluirte
en el éxtasis de lujuria sin límite.

Y errante esta la locura de mi mente, que te describe en palabras,
en ese buscar de tu boca saturado de codicias bizarras,
retorcidos en un lecho
bajo las olas de la mar blanca,
en el que corre un torrente
de este nuestro amor ardiente,
astuta melodía que se lleva la soledad al olvido
acobardada en el rincón escondido,
en que la luz ciega mis ojos
y al tacto de los sentidos
invoco tus antojos.

Viento de levante



Se fue refugiando detrás de cada instante, donde el tiempo aun es virgen y las virtudes se encontraban todas juntas paseando desde el alma al corazón.
Yo sabía que había viento de levante, esa suave y traicionera brisa que era capaz de romper su fragilidad, haciendo trizas los más perfectos sentimientos que estaban atenazados por el miedo que entraba por las ventanas abiertas de mis sentidos, donde abatía mi alma de pequeño guerrero, arañando a sus conquistas todas mis promesas de luchar contra los instintos.
Sabía que sus palabras eran impolutas, que me llegaban expectantes, acariciándome desde la espalda, arrastrando su ternura de niña inmaculada, y yo allí, conteniendo los vientos para que no rompieran su fragilidad, viendo la tormenta crecer, a veces dentro, a veces fuera, resistiendo en el fortín de los sentimientos, tan cansado, que ya no podía apuntalar más el muro de dolor.
Y las vanidades flotaban como fantasmas encadenados a nuestro alrededor, cerrando nuestras miradas y apagando la luz de los corazones que se suicidaban con silabas hirientes una y otra vez catapultadas entre gritos y silencios malditos.
Era como pasar páginas en blanco, de un libro que estaba seguro de haber escrito y que se revelaba vacío, en el que aun las últimas runas se hallaban cayendo por el acantilado del borde de sus páginas, intentado sostenerse con la sencilla intención de  mostrar el coherente contenido de la historia que tanto tiempo habíamos estado escribiendo.
Y entonces recordé cuando en mi juventud postulaba descripciones de los texto que leía,  dejando manchas de tinta ordenadas y con sentido al final de cada capítulo de las historias leídas; yo sabía que el viento de levante se llevaría las postulaciones, aunque fueran escritas con sangre derramada de las lágrimas de la incomprensión de nuestros propósitos, que caminaba distanciándome con el agobio que le producían cada una de las palabras que intentara escribir.
Y no sé dónde, ni cómo y menos aún el porque pero sucedió, fue como sentir la humedad del aire entrar por mi mente y cristalizar mi voluntad, como si el pasillo de mi alma a mi corazón se ensanchase para dejar paso las virtudes, que se colaron en mi corazón, colonizando la moral que como guerrera salió a proteger la fragilidad de tu ser.
Y así fue, como las paginas volvieron a estar escrita de las historias comunes, así fue, como descubrí que estaba lleno de vanidades obsoletas que cegaban mi interior y no dejaban abrir las ventanas de mí corazón.

Opción




Sé que eres una locura a la cual camino, pero mejor eso que nada.

Pensar




Y no dejo de pensar en la noche, cuando se fuga el día y tu piel se alía con la sombra que proyecta la luna, para jugar a seducirme