Interfectoribus Meam Ego



Vinieron a verme morir
entre exilios de aire
suspiros que nadie,
quiso compartir
y resulto que yo estaba pensando en mí,
que el corazón seguía latiendo
al ritmo perenne del movimiento,
de las causas que no concebí.

Me dejaron estar loco,
con escusas revocadas
gastando las palabras
que les producían dolores hepáticos,
se retorcían en la escucha
de una mente esquiva,
que se fugaba superlativa,
reiterándose en su locura.

Me dijeron que abandonara
las lunas perdidas,
sin saber que si las dejaba
yo sería otra vez, “nada.”

Se reían impolutos
con sus finas carcajadas,
de mis sueños moribundos
con sus caras desencajadas.

Me preguntaron
el  porqué estaba perdido
y les dije que sus pisadas
andaban en un solo sentido,
que no entendía
porque no podía, ser yo
lo que los demás habían sido;
me dijeron que borrase
el yo que había concebido
y que pusiese delante
sus argumentos erguidos,
querían matarme
a silencios sin latidos,
querían verme morir
con vómitos reprimidos
del yo, que tenía concebido.

No sé si lo deje morir
o vive todavía en mí,
pero estoy seguro que por aquí,
queda un yo, tratando de sobrevivir

Imagen: Poesia americana. Los atletas cosmicos - Salvador Dalí.

Y de Repente Observo



Y de repente
observo

Una taza de café deprimida
esperando reponer ilusiones,
frente a una mirada con condiciones
y una mujer casi consumida,
junto a un hombre con la mirada lisonjera,
clavada en el horizonte
de algún pensamiento andante.

Tras las hojas de la prensa matutina
que ahogan el desayuno de desventajas,
noticias a disciplina
en flash de mortaja,
hay un hombre impaciente
ajustando la corbata,
parece ahogar sus prisas
y aumentar el recelo pendiente,
con miradas despavoridas
que intuyo subjetivas.

Una madre apabullante,
reprimiendo a un niño irritante,
con su atención,
en algún punto equidistante,
a su precisa emoción.

Murmullo susurrante
de conversaciones aciagas,
meramente sombrías
que ignora  en constante
un joven desarropado,
tal vez desprovisto de pasado,
con el dedo en el virtual y ensimismado
desaparecido del presente,
que yo creo ha olvidado,
mientras estaciona su mente
en cualquier parte de otro continente,
dando la espalda al ambiente
que se estanca tras el brillo de su pendiente.

El señor del fondo se despereza
estirando sus arrugas,
con las manos en la cara
achinando los ojos en desesperada,
mientras asesina el tiempo
cuchillo en mano,
des tendiendo la mermelada
y sobre ella
caen endulzadas,
las agrias certezas
de la soledad añeja.


La rutina es del día
y la vida de la mañana,
perpetúa a porfía
y asentada manía,
en la ajada cantina
de las tres  esquinas;
donde los sueños
están marchitos
y las complicidades
se arrastran por los suelos,
entre servilletas arrugadas
y bolsitas endulzadas,
que del viento de la escoba
fueron olvidadas,
mientras suena, un bolero,
con aromas de buen café
que acompaña a mis escritos,
que esta mañana no tienen fe
y están proscritos.

Imagen: El Bar - Mervin M. Jules

La Vanidad Y La Memoria.




Dicen que un día la memoria y la vanidad se pelearon entre sí.
La memoria decía:
- Fue así.
Y la vanidad replicaba:
- De ninguna manera. No fue como tú dices.
La memoria repetía.
- Yo te digo que fue así, me acuerdo perfectamente .
Pero la vanidad insistía:
-Yo sé que no pudo haber sido así.

Cuanta la leyenda que las dos se pelearon duramente por ese asunto, se pelearon y se pelearon...
Al final sucedió lo que siempre sucede.
La vanidad se puso tan firme que la memoria, cansada de argumentar inútilmente se dio por vencida.
El hombre, desde entonces, dejó de confiar en su recuerdo más fidedigno y prefirió dar por cierta la historia que a su vanidad y a su orgullo más les convenía.
Jorge Bucay.
 
¿Cuantas veces prostituimos nuestra memoria para que nuestra vanidad se pasee por delante de nosotros, mientras cerramos los ojos en busca de una feliz ceguera que nos satisfaga.?
¿Cuantas veces pecamos de vanidosos y sin darnos cuenta perdemos el sentido de la realidad ganando un montón de nada?

Imagen: Tablas -La vanidad- Pedro Mercedes.

La Dueña


Y llego la mañana clandestina
disipando los luceros en la neblina
y la luna ahora es mandarina,
por el sol que la contamina.

El silencio se levanta en la mañana
tejido de mortal trampa
se revela el sol con su mirada,
mientras el roció lo dibuja
de intensas y húmedas pinceladas.

Vive aquí silenciosa y callada
la que en vida robo mil y una almas
de libertades cargadas,
y  su castillo de mentira trasparente,
tejidos de hilos ignorados,
levantados por arquitecturas concretas,
caminos expuestos en vetas
donde cuerpos son cercenados,
sin lamentos, quejas, ni reproches,
la dueña escondida tras la noche.
vestida con traje de sigilo,
con los sentidos apoyados en el hilo,
lanza
la esperanza,
que abre camino
a la confianza,
y a su victima
le marca el destino
y en pos de la nada,
queda varada
la lucha inútil y desesperada,
y la libertad se presenta sesgada,
mientras el tiempo
destroza el aliento,
del que se apresa en el movimiento
mientras la mañana camina contundente
con las esperanzas truncadas.

Mortaja ceñida en plena altura
de seda, blanca sepultura
y en el rigor de la envoltura
la muerte, silenciosa y pura,

Imagen: Agapxis

Mis Ataraxias



Se que debajo de tus ojos
se encuentran entreabiertos,
dos rosas de cálices perfectos
y me deslizo,
por el pasadizo,
de las ataraxias efímeras
como rocas sedentarias,
buscando la sensual ternura de tus labios,
donde se esconden los besos que me robaste
afanados por tu ardido deseo
y con ellos, los sentimientos que te llevaste,
abrazada a tu isla, quedo mi alma
desorientada,
a la deriva,
de un cuerpo excitado,
de una piel que quema,
una ninfa disfrazada de sirena
y un hombre desnudo,
tendidos entre ataraxias eternas.

Perlas en tus ojos
placeres en los que mojo,
la risa que te provoca
mi lengua en tu boca,
y atrapado entre tus piernas,
bailo con la sirena
que al gozo del pozo,
la sonrisa que entre mis labios esbozo,
se lleva los vicios con que me condenas
y revolucionan mis ataraxias sempiternas.

Imagen: Agua dulce - Antonio azorín

Prisionero



Yo he dejado de ser libre
y en tu prisión cumplo condena,
aciaga mi vida serena,
del que por ti, sintió culpa
de dos deliriosos en pena.

Locura de amor que a ti me cadena.

Falta de ti  que sangra mi vena.

Una reja se ahíta de dolor
los días que en ti
condena cumplí,
mi libertad sin palabras y rigor,
silencios de garganta
robados a mi alma.

Y eres tú la carcelera
de la angustia del que ama,
que entre los versos que lees
escuchas un grito que exclama,
carcelera sorprendida
del grito que me inspira,
en tu cárcel prisionera mi garganta
que ahoga mi palabra
y es tanta la libertad que anhelo
que la palabra se libera por mi dedo.


Imagen: Libre?o prisionero - Elias Bucay Micha.

Un Poema Grafico


Mujer, estoy viajando en el rayo de luz que expande tu imagen
y la deriva donde mis ojos la puedan alcanzar.

Estoy yo buscado las palabras justas
para resaltar tus embrujos,
de armonías en silabas cultas
convertidas en finos dibujos,
que tracen un poema grafico
de ese tu cuerpo mágico.

Estoy derramando los colores
que esbocen runas alegres,
con matices que embriaguen
la poesía de tu imagen.

Las palabras se disfrazan de color para expresar lo que siento por ti amor.

Más Allá




Más allá, del blanco campo de fantasías
donde decidimos gozarnos,
desenredando los suspiros
de dos almas entregadas.

Donde emigran los centímetros
deshaciendo los espacios,
donde priman los desnudos
donde ya solo deseamos,
morir, vida mia juntos.

Más allá, de las percepciones físicas,
de las miradas penetrantes,
de las narcotizadas mentes
que por deseos irradian avaricias.

Donde el amor engrana en perfecto,
cuerpos enlazados al unísono,
sexos absorbidos,
voraces y lascivos,
perfecta conjunción en copulativo.

Más allá, de donde en un soplo eterno
permaneceríamos colgados perenemente,
intrépida felicidad contundente,
enajenadas al éxtasis del carnal infierno.

Donde los sentidos se consumirían infieles,
bañados en el sudor de las pieles,
inundando regios claveles
de semillas de felicidad sembrados,
en placidos campos blancos extasiados.

Más allá, allí quiero llegar,
donde el límite no te deje volver,
donde el amor rompe la barrera del querer,
donde no tengamos nada más que entregar.

Dos luces radiando, vueltas, vueltas y más vueltas,
un destello fugaz, corto y después la magia,
más allá, nuestra magia.

Imagen: John Jude Palencar


El Gato





Un abismo
detrás de un instante,
un sudor frio
y un pensamiento delirante.

Una aguja cosiendo el corazón
que se derrama de ambigüedad
y un orgullo arrastrándose a la sinrazón.

No sabe el gato
que pasea por el tejado,
que la luna se precipita al amanecer
antes que el sol la llegue a convencer,
que estando juntos,
el día no tendrá atardecer.

Y el gato se sienta,
bajo la luna se lamenta,
maullidos de pasión
por el callejón,
corre la noche exenta
de sonrisas dispuestas a florecer
por misterios que de vicios son poder,
labios de bocas abiertas
que mordisquean ternuras desiertas,
manos que se quedan abiertas
sombras que no encuentran sus puertas.

Y el gato pasea desolado
la desilusión por el tejado,
esta noche vicio negado,
mira la luna
gato enamorado,
hoy la fortuna te ha abandonado
la noche burlo tu corazón
y lo que fueron maullidos de pasión
runruneos de desilusión, son.

Imagen: Ilustracion Oniris Leticia Zamora

Sabes





Sabes que mis palabras te minan
y te quieres revelar,
sabes que ya no tienes donde poderte agarrar
tan solo las silabas que hacia ti caminan,
sabes que las recibes en el mar de tu bendición,
que florecen cual pálpitos de alegrías
qué esperan todos los días
para inundar tu corazón,
pero te haces fuerte
tras la muralla del sentido
y te recuerdas consciente,
lo que te habías prometido
y sabes que te vas atrapando
entre los cálidos versos de esta pluma
y en el rio de tinta se difumina
ese revelo de tu estima
y mientras tus ojos van desnudando
renglones vírgenes,
por los que corren los vientos
de estos mis pensamientos.

Imagen:  Annick Bouvier