Hay un Alba Esperando



Hay un alba esperando
después de esta vigilia,
donde la noche se hizo
esencia entre tu piel,
tiñendo la placida melodía
sobre los pétalos de tu clavel.

No sé si fuero los toques limpios
de colores que dejo mi pincel,
o los vicios desmedidos
reflejados en el espejo sin bisel,
que imitaban endiablados
los gestos de tu vaivén,
los que dejaron
mis ojos desorbitados
en el abismo de un desierto
de bancas sabanas de satén.

Cuerpos enlazados,
corazón acelerado,
corazones desorbitados.

Perfecto fue recorrer
tu geografía de bella mujer,
aún recuerdo en esta madrugada
donde mi memoria sosegada,
grabo los cielos profundos
de tus encantos desnudos,
perfecta simetría
sin pudor ni cortesía,
saltando las barreras
que protegían tus caderas
con diez yemas encendidas
perfilando líneas subjuntivas,
en el plano imaginario
que libero
la caída de tu vestuario.

Manos decididas
jugando consentidas,
buscando ese momento
que cuando llega
llena de placer el sentimiento
y se va la madrugada
con el placer de tener
tu gracia de mujer
sobre mi piel acurrucada.


 Cada día es un volver a enamorarme, si amaneces entre mis brazos.


Hay Versos Que Huyen


Hay versos que huyen de la vida
y salen de puntillas por la puerta de atrás,
historias en pieles grabadas
con cicatrices profundas,
por el inmaculado olvido concebidas
y se desgarran en el tiempo
como llagas latentes
esperando sutilmente
regurgitar el dolor nuevamente.
                                 
Los glaciares son fríos
y los volcanes calientes
y por ningunos
se arrastran las serpientes

Las horas dan vueltas y más vueltas
desnudando los espantos
que se quedan atentos,
tras las agujas sedientas
de rutinas locas,
sobre senderos circulares
arañas del tiempo
que vacían el alma.

Hay versos que huyen del corazón
y dan vueltas por la galaxia
engendrada en melancolía,
donde se rinden a la condición
de seguir aferrados
a la realidad de mis principios
y dejando que mis sueños
divaguen escondidos
por el camino de las ansiedades,
más sabe el corazón dividido
que jamás serán realidades.



Hay versos que se hacen melancolía,
que te roban el espacio
a cada hora del día,
que navegan por el mar de tu lado
y que sabes que con solo
cerrar los parpados de tus ojos
jugaran coquetos
con los sentidos perdidos
por la tundra de tus sueños.

Hay versos que huyen en secreto
besando el corazón,
que se convierten en anhelos
navegando en tentación.

Solo versos rebeldes,
conjurados,
sublevados,
llenos de incertidumbres,
solo versos que te confunden y huyen.

Otra Forma De Mirar



Yo fui culpable
de pasearme por la vida
tan solo con la sed
de mirar a mis lados,
buscado la sonrisa
pintada en los espacios.
caminaba con la ceguera
de estar siempre fuera,
buscando el mundo de los anhelos
tras los espacios de mis desvelos,
donde la irrealidad de la materia
era felicidad buscada casi con histeria,
yo era un sueño equivocado
en un camino de felicidad
perennemente  descompensado,
hasta que supe entender
que  hay otra manera de ver,
que el espacio no está fuera
si no dentro del ser
ahora mis ojos son profundos
y desde dentro
sienten las cosas del mundo.

El Brillar De Las Estrellas



Tal vez algún día la luz nos despierta
de una noche caminando en soledad
y no vemos las estrellas
escondidas tras la oscuridad.

Lleno está el universo de estrellas
dispuestas a brillar,
más cuando cae la tormenta
pocas consiguen  centellear.

Hay estrellas
que en la noche serena
no parecen brillar,
pero que entre la lluvia
de la tormenta
no cesan de irradiar.

Hay estrellas
que no necesitan brillar
de una manera espectacular,
tan solo lucir a la espera
de que tú las puedas necesitar.

Imagen: Extraida de la red

Hay Algo En Ti



Hay algo en ti, que se me escapa,
eres como la arena blanca
de la playa al atardecer
que jamás logro en mi mano retener,
hay algo en ti, que me hace vulnerable
y me abre el laberinto de tus ojos,
donde viajo,
como don juan pervertido
a los más  inseguro de mí olvido,
con la incógnita de un travieso desdén
que amarga la victoria del valiente,
que lucha por colgarse en la pendiente,
que nace de tu alma y sube a tu mente
y me arrebata
el sentido consciente,
que llora en privado
a minuto pasado,
por miedo a perderte.

Hay algo en ti, que se hace misterio,
allí, sobre tus tiernas mejillas
donde la nieve es carmín,
cuando difumina a sus orillas,
como rosas de abril
en una primavera gentil,
guardan los secretos de un imperio,
que arrastraran en su fragancia
mi duda hasta el fin.

Hay algo en ti que llena
de sueños las noches perpetúas
y hace inmortales mis prisas,
en un vaivén de infinita sonrisa,
donde recibo caricias
de tus manos soñadas,
entre sábanas blancas
de trémula pasión ungidas.

hay algo en ti que me hace despertar
a los instintos dormidos,
salir al encuentro de tus reflejos,
en el más efímero vacilar
del golpe de este corazón,
que late,
mientras se debate,
por conseguir tu adoración.

Hay algo en ti que me envuelve,
que se me escapa,
que me pide,
que me atrapa…

Imagen: -Regard- De  Thomas Saliot

El Destino



Yo encontré dentro de mí
un hombre cerrando
los ojos al destino,
no esperaba nada
del sacrificio olvidado
a la conspiración del alma,
quizás nunca sabré
como seduje mi propio corazón,
pero en algún punto
nació el juramento
de no fallarle
al diario pendiente
del presente inminente
y dejar que el error
se consuma en el pasado
donde jamás deberá  ser auditado.

Y aun que me sigue del pretérito
una loca e ilimitada razón,
de quitar la mirada al destino,
mientras aprendo  a caminar
voy serenando el corazón,
pues yo creo en la intuición
y en cerrar los ojos para andar
por el camino
que el destino,
quiera pisar.

Imagen: -Creation- de Adam Spizak

Ensueño



No me gusta la soledad
que me dejas en la noche,
cuando abandonas mis sueños
y dejas el amor sumido en el más fino los silencios,
el grito encantado de la noche
persigue los pensamientos obtusos
y la mente es ensueño tembloroso
que jadea una y mil veces
incoherentes palabras de desespero,
en un universo
envuelto en papel negro,
palabras que vuelan
y se repiten al golpe del eco
de una conciencia que no engaña
a la soledad perdida en el silencio.

Y me estiro y me retuerzo
y me abrazo a la nada
que se queda encantada,
de la burla alcanzada
cual quimera engañada.

¡Hay soledad maldita
que invades mi sueño,
solo tú sabes
lo que de ella me hace falta,
“el calor que acurruca
mi piel en su espalda
y el lleno infinito
de su alma entre mis brazos.”

Imagen: Serie ensueño de Carlos Humberto Murillo Herrera

Me Escondi En Un Poema



Me escondí en un poema
para ver pasar la vida,
entre versos en cadena
de gloria concebida;
sentí los vientos
arrancar la espoleta
a la pluma del poeta
antes del detonar de sus lamentos
y de puntillas huía
escondiéndome sin parar,
de jirones de melancolía
que encima se me venían;
mire sus ojos,
que como náyades
comenzaron a brotar
silentes y cristalinas,
lagrimas sibilinas,
humedeciendo palabras
que no paraban de rimar.

Me escondí en un poema
para ver pasar la vida
y vi pasar la pena
en una oda de amor subida
sobre  lomos de palabras
de tinta bañadas,
¿quien hace triste
esta historia,
que aun hoy queda
dentro de mi memoria?