Sueños Convergentes



Las noches son testigos
de nuestros sueños,
mientras cae la lluvia
y con su sonido
se mecen nuestras almas,
es tan húmedo el silencio
que se detiene
y regocija
en el roce de nuestros labios,
en el tacto de las manos
apretando las espaldas,
los ojos cerrados
y los sentidos clavados
tras las gotas suicidas
de un cristal empapado
y una luna en trampantojo
que acaricia nuestros ojos.
Almas placidas
en sueños convergentes

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