Un Día Se Parece



Un día se parece tal vez a otros
y en el salto de la cama
se desploma la vigilia vacía
de los hombres atrapados
en sueños de porcelana,
que crecen tejiendo la desidia
de los atroces perfiles del misterio,
donde el miedo se posa en la garganta
y quiebra el instinto
y roe la carne.

Ya no saben los peregrinos
pasear su temple,
como guerreros forzosos
que algún día en el camino
se dejaron generosos
en estrategias contundentes,
abismos de inocencia
sobre lajas de impaciencia.

Un día se parece tal vez a otros
y grita el silencio que no cesa
y la vida se convierte  en promesa
que se lanza perfecta a la cábala,
entre hipótesis malditas
que los hombres no suscitan,
mientras, cada uno es capaz de romper
sus victorias sin palabras,
antes del atardecer
de las vanidades calladas
y llevarse a la tumba
de las noches selladas,

las hipocresías desojadas.

Imagen: Kiyo Murakami  -Try your fortune-


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