Una Paloma




Hay una paloma paseando por la calle
que me infunde consecuente ternura,
sometiere la vista tensa dulzura
y esperanza que no sabe nadie.

A veces quisiera vencer el sentir
amortajar las pasiones,
mirar con otros ojos el devenir
el sutil iluminado peso de las sensaciones.

Es tan blanca la sisella voluptuosa
que irrumpe mi mirada
y juega bella, altiva, airosa
en profana sintonía encarnada.

Y otras en cambio mi rigor sufre y calla,
me convierte en caballero ardiente
que resurge en la batalla,
que me laza a la vida lentamente.

Hay esta ella diseñada y armada
con su traje de pluma blanca,
paseando tan fina y refinada
que me descuaja y encanta.

Lentamente inmaculada mi ternura con paciencia,
eyacula el florecer de mi casta inocencia,
que me roba un diablo vil tenebroso,
cuando ese yo mismo es tan impetuoso,
que a mi corazón, pasa los cerrojos.
                                               


                            Vuela¡¡¡  paloma, vuela¡¡¡

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