Sabes



Sabes…. no sé si puedes imaginar lo que cuesta abrir los ojos cuando caminas por un silencio eterno que se ciñe a tus espaldas y en el camino se abre el surco que va dejando la impronta de tu alma, quizás uno no este hecho del hierro que pueda labrar las marcas, pero yo sé que también la paja con su suavidad desgasta y deja igualmente su traza,  cuantas veces nos escudamos detrás de la armadura férrea e inmaculada de los valientes, incapaces de mirar atrás y demostrar un ápice de ternura, para que nadie sospeche de nuestra fragilidad, la cual se destructura una y otra vez a las ventanas del alba.

 Sabes… que las lágrimas volverán acompañadas de la angustia y te dejaran frente al abismo del miedo a seguir caminando con el peso de ese maldito silencio en el que la conciencia sisea como un viento envolvente, las palabras que dictan tu caminar.
Y sabe que estas solos.

Por eso necesitas el punto de la palanca donde apoyar con entrega todo lo que condensas, donde abrazarte para desvestirte de ese miedo, para desnudarte a un amor entregado y puro sin esquivas ni protestas, sin cadenas que o agonicen ni necesidades que lo martiricen, tan solo la confianza puesta y fija en el fiel de la balanza. 

2 comentarios:

  1. Como no has publicado nada, he retrocedido en tu blog, hasta llegar a esta preciosa entrada, en la cual, dejaré mi huella.

    Cuesta y duele abrir los ojos cuando encuentras que el silencio y la soledad te abriga el alma, que el miedo aplasta, te deja inmóvil, te aprisiona, te hace sentirte frágil, y te bloquea, y no te deja caminar, e intenta uno enmascararse en su propio yo, sin querer salir de ahí.

    La verdad es que me ha encantado tu escrito.

    Mi admiración y un beso.

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    1. María, para mi la vida es una necesidad de equilibrio, equilibrio que se debe romper siempre que las consecuencias lo permitan, no es malo apartarse en si mismo y esperar que el tiempo asiente la vida, luchar a veces lleva a los guerreros al desastre a un suicidio premeditado, también en en la retirada en la búsqueda de tu interior, en saber que las lagrimas y la necesidad son puntos de partida que debemos controlar y nos ayudan a escapar de ese cierre de ojos que nos tiene en soledad frente y dentro de la multitud.
      Gracias por tus halagos y como siempre por tu tiempo.

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Hola. Gracias por tu comentario.