Marchó



Marchó por la calle del dolor, con las manos en los bolsillos y los nudillos apretados, de un vacío insoportable que le entraba por la boca y se hundía poco a poco hasta dispersarse en el alma, fue cuando se dio cuenta que por su mejillas se derramada el poco amor que aún le quedaba.
Quizás sus manos estuviesen vacías y sus pensamientos volaban a su alrededor, aquellos versos que siempre escribía volaban tras de sus pensamientos en una espiral que castigaba su propia integridad…
Se iba alejando de aquel camino por el que estaba decidido a caminar.

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