Silencio Que No Germinan



Odio este silencio de cristal
que amordaza y seca como la sal,
asesino de musas desnudas
que ciega con tinta las verdades traspasadas,
frágil, me rompe en añicos la oración
y las palabras
que  no buscan ya el amor del carbón,
se tiñen perpetuas
de blanco mate,
como rumas del norte
despojándose del frío
de los fiordos helados.

Odio el desquicio agazapado,
tan felino y ligero
que me lleva al lento aturdimiento
y a sorbos me extrae las gotas de mi momento,
los ojos, los ojos cerrados
presienten las derrotas,
sin lágrimas ni residuos
que germinen palabras concretas,
lunas nuevas secretas,
escondidas entre los jadeos de este invierno
donde vacila este odioso silencio
que me acaricia y me lanza al infierno.

Imagen: Letting Go  catrin welz-stein

2 comentarios:

  1. Odiar lo que no gusta, lo que produce intranquilidad, infelicidad, el vacío, las letras apagadas, el aturdimiento... una manera muy diferente de versar esta vez, pero también me ha gustado.

    Un beso.

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    1. Odio los lapsus en mi memoria ese espacio en el que se quema la impotencia de no versar. Odio cuando pierdo la batalla ante la rima y ante el alma. Besos María y gracias por estar corazón

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Hola. Gracias por tu comentario.