Verdades



La verdad se perdió en algún lugar
de una tarde esquiva de inocencia,
apresada en la voluntad ajena
de dos miradas marchitas de azar.

Dolió, como el dolor más agudo
de una despedida inolvidable,
serpenteo por la calles sangrantes
de dos corazones ambulantes,
a la deriva, bajo una tormenta de odio
y se deshizo en el barro del olvido.

Los lunes fueron pasando sin causa,
con el insólito luto de la verdad sin pausa,
los despojos esperando a las puerta del corazón
y meditando para desbordarse en desolación.

Los meses acribillando la egoísta penuria,
de una verdad que demora y no llega
y se aletarga en el interior de esa espera
insostenible, a la sombra de un aciago día.

Los años, los años van y vienen
entre los equilibrios y sus reproches,
a saltos buscando en los horizontes
las verdades que hieren.

Verdades,
infieles y quebradas por palabras,
cobardes y destempladas
que se quedan para siempre
aquí a dentro clavadas.

"Dame un ahora en la que pueda cambiar algo de nuestras vidas,
 y lo daré todo en tan solo un segundo, para que entiendas que quiero cambiar este sufrimiento."

2 comentarios:

  1. Me quito el sombrero, amigo Agapxis, con este poema tan bello, que he leído y releído, un montón de veces, y sin lugar a dudas, me quedo con su final en ese "Dame un ahora en la que pueda cambiar algo de nuestras vidas, y lo daré todo en tan solo un segundo, para que entiendas que quiero cambiar este sufrimiento".

    Minutos, horas, meses, años perdidos en la agonía del dolor clavado en sus miradas marchitadas en una verdad esquivada.

    Admiro tu poesía, enganchada estoy a ella, te felicito por el arte que emanan tus versos.

    Un beso.

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  2. Me adulas Maria, me ruborizo y te agradezco tú admiración amiga, que es mutua.
    He escrito sobre las verdades, esas verdades no se ven, ni se siente e incluso que no traicionan por omisión, ésas verdades que surgen y se quedan, callada en el tiempo y que mina sentimientos, esas que se necesitan decir y que se tienen que callar para no infringir en dolor ajeno, pero que a su vez se van enquistando despacito en nosotros. De corazón mi gratitud por tú lectura.

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Hola. Gracias por tu comentario.