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Nos Eleva



Un deseo imposta e invade la tarde
y una plegaria ruega tu celo,
mártires son las lágrimas de jade
que mueren en mi blanco pañuelo.

Sobre mi pecho descansa tu desdén,
entre diástoles que te lanzan al cielo
y sístoles que calman tu desconsuelo
mientras te arropo con sabanas de fino satén.

En la realidad de lo supuestamente privado,
se instala un silencio precursor y pagano
y al calor de la sabana se aventura mi mano,
palpando la carne en un dialogo tembloroso y excitado.

Se quiebran todos mis sentidos,
cuando por debajo de tu vientre
mis palpos concluyen en gemidos
y brota caliente el flujo de tu aguardiente.

Tus ojos cerrados, tus labios ansiosos,
buscan un beso casi tembloroso,
la bocas se juntan en el sueño del deseo
donde ya nacen uno a uno los jadeos.

Feroz se desviste el cuerpo en deseo,
dilapidando la calma del desamparo,
la necesidad se columpia entre ternuras,
quemazón,  caricias y posturas.

La sangre en suplicas y entregas se templa,
los jadeos se eclipsan en mis sienes,
mientras yo voy, se que tu vienes,
ciego es el deseo que de lo terrenal nos eleva.

Imagen: Autor desconocido.

Locura, Mi. (desambiguación)



Tu sonrisa es una fábula en mi boca,
tu nombre un susurro que flota
entre  los vientos de la inspiración,
tras las horas liquidas de mi imaginación.

Tu voluntad, la levedad de mi conciencia
una explosión critica de mi impaciencia,
la imaginación, un grito que se me desmorona
bailando con la más gentil de mis neuronas.

Yo,  un sueño suicida que se turba en la memoria,
una fantasía  pintada en el azul de tu gloria,
un mártir al servicio de la esperanza
colgado de un mimo de tu alabanza.

La cuerda es floja y saturada de encrucijadas
y yo un funambulista que se despista
en el equilibrio de tu invisibilidad,
colgado en el calvario de la ansiada necesidad.

Me conmuto intrépido en libre albedrio
tan rápidos como los juicios me sostienen
en las atalayas de los sueños que me mantienen
como crisálida desnuda en un silente frio.

No sé cómo explicar esta consentida tortura,
este vicioso desasosiego que me satura,
ese sentir que crece como la efervescente levadura

y que paso a paso me sumergen  en lo más profundo de locura.

Imagen: Mario Sánchez Nevado -Funambulist-p-

Locura

 Ella dijo:
Ámame así…
con palabras mudas
entre silencios que gritan,
alborotando mis latidos,
volando entre mis letras

Ámame así…
meciéndome entre caricias,
con la risa de tu mirada,
la que traspasa mis pupilas,
en este otoño azulado...

María en "Ámame a si"





Sabes que no tengo otra forma de amarte, que dejo caminar mis palabras vestidas de sensible voluntad, que camino de puntilla por los bordes de la más profunda realidad, mientras grito caricias que te conjugan el verbo amar.

Sabes que mercería el desasosiego de tú alma, que miraría allí en el horizonte donde guardas tu necesidad, a espasmos enmudecidos, que se propagan a base de caldos de tinteros desbordados y que entre espasmos de bruto delirio se cuelan en el atardecer de mi corazón,
creando el hábito de amarte, así, como tú quieres que yo te amé.

Sabes que los embrujos de noche nos cobijan a la luz de una candileja de aceite latente,  donde se refleja esa luna que nos contempla y da claridad al brillo de felicidad que pasea por tus ojos, que los cristales desvelan mensaje de  ilusión incontenibles, esos que no encuentran otra forma de amarte.

Sabes que la eternidad me es necesaria, que necesito acorralar tus instantes para posar besos en tu mejilla, besos de dulzura que sigan alimentando mi locura, esta locura que eres tú.

Sabes que mi euforia es locura, esa locura que lacera a caricias suaves tu plenitud.

 A María con toda mi admiración y respetos,  dándote las gracias por todo lo que representa para mi esta amistad fluida de letras.

Imagen: Yannick Coboz

Lluvia



Y te dije, viene la lluvia
y dibujaste una sonrisa
que ilumino la tarde en tus ojos.

Quise correr,
con la urgencia de un pálpito inquieto
que huye sin saber,
que el miedo
también puede ser,
un bonito juego de placer.

Quise correr
y no me lo dejaste hacer,
sostuviste mi mano,
invitándome a soportar
aquella húmeda realidad.

Y fue entonces cuando vi
las gotas de lluvia descender sobre ti,
acariciaban tu cara,
dejándola limpia y clara
tras el maquillaje y el carmín.

Me acercaste a ti
y me dijiste ¿bailas?
no pude nada más que asentir,
la música fue lluvia
en aquella tarde de abril,
la humedad nos abrazo
y nos hizo sentir,
que no hay nada
a lo que juntos no podamos sobrevivir.

¡Y aquella fue la tarde más bonita!
que nadie jamás se dejó en mí.

Imagen: De Forwallpaper

Lluvia (abstracto)



Tú escribiste  lluvia
y yo la quiero definir,
les grite a las musas
¡Apiadaros de mí!

El poeta no sabe del tiempo,
pero si describe momentos.

Un momento:
Pálidos se vuelven los cielos
que predicen el llanto de otoño,
mas la tarde se cierra en velos
ya se moja el madroño.

Sigue el momento:
El silencio es tenue, se hace vago
y se despierta en la noche de su letargo,
la tierra se unge de agua fresca
que empapa el polvo de su alma seca.

Lo vuelvo a seguir:
La lluvia se derrama
tras los cristales de mi ventana,
la luna se arropa sobre el horizonte
y de plata ilumina
las gotas que mojan el monte.

¿Y las musas?

Las musas no se quieren mojar
ellas solo se mojan
cuando tiene que llorar.

Ellas
Suelen tomar una taza de té,
mientras cruzan las piernas sentadas
en las terrazas de un café.

Musas de café,
¡inspiradme!

¿Y el poeta?
El poeta cuando llueve
no quiere mojarse los pies
y salta los charcos
en barquitos de papel.

¡Pobre poeta, se mojara los pies!

La lluvia moja el cristal,
tras en el que el poeta  
se quiere inspirar,
mil gotas se suicidan sin parar
bailando la danza del zig-zas

¿Y las palabras?
La lluvia moja las palabras
que no tienen paraguas
y las musas empapadas
se quedan ensimismadas.

Las musas no quieren
palabras empapadas
toman té, viendo la lluvia caer.

Bueno ellas saben lo que hacer
¡las palabras!
no, las musas.

Tú dijiste lluvia
y la lluvia fue palabra,
¿dónde hay un poeta
que sepa definirla?
¿Dónde hay una musa
que sepa inspirarla?

Tú dijiste lluvia
y la lluvia se hizo… magia

llovió.

¡Hay Loco!



¡Hay loco! que te creías,
no sabes que las estrellas iluminan tardías,
amaba su voz en mi imaginario sentido,
la amo, como al aire que respiro.

Juro que mutile margaritas  inocentes,
enredado en la cábala del amor,
me lucre de los interrogantes de una flor,
entre sueños de fortuna silentes.

Fue un reflejo constante
en el espejo de mi vanidad,
tocando fui en la flotación incesante
por donde navegaba  mi silenciosa soledad.

Ella esmerilaba las grietas desamparadas
de un corazón entristecido y a la deriva,
con azucares de dulzuras poderosas
que ponían élitros platónicos al alma.

Y me robaba, me robaba el sentido,
como una sirena roba el rumbo
en el mar del azul más profundo,
a un marino cabal y fornido.

La amo, la amo como  la nube breve
que se desvanece cuando llueve
y se envuelve en la frescura de una suave brisa
que la humedece y en mi frente la hace precisa.

¡Hay loco! que te creías,
Si tu amor era pura ilusión de la que vivías,
si jamás le dijiste lo que sentías,

si jamás le dijiste…  que la querías.

Imagen: autor desconocido.

Sueño.





La noche se cierne en el quicio que embebe las horas
y del infinito surge mágico el fondo distante
de un espacio sin tiempo secante,
que desflora la conciencia antes de las auroras.

Mis ojos se cierran con mil anhelos perpetuos,
donde mis delirios son una veleta que mueve los vientos
posada en el campanario de mis sentimientos,
entre estímulos y reflejos de luna seducida
para que mi conciencia busque su realidad perdida.

Allí entre la fantasía de mi sueño se esboza mi esperanza,
de la mano de los deseos y anhelos revelados a ultranza
y vuelan como sisellas de alas blancas hacia la ilusión,
entre las cábalas que hacen sufrir los anhelos de mi corazón.

Imagen: Autor desconocido

Demonios



Las incógnitas, no quiero olvidarlas
y es que no se ya donde guardarlas,
tus demonios se desvisten despacio
seguros de encandilar mis espacios
y beber los jugos de mi alma
cuando le vienen en real gana,
anestesiado estoy de horas inciertas,
en la que insinuó mis incógnitas
con la esperanza sujeta
en que las respuesta será concreta
y en tu infierno se queman
las ilusiones que me compensan,
más yo, sigo aquí,
como siempre, perdido,
con mis demonios, distraídos
en siluetas imaginarias
que me roban el pensamiento
y calman al hombre del eterno tormento.

¿Por qué no mandas tus demonios
en expedición solidaria?
a rescatarme de esta noche imaginaria,
donde vivo desesperado entre llamas
que siempre queman en la misma herida,
la que se abre en brecha
segando del tiempo su cosecha,
mientras necesito almizcles de seseo
que confirmen la juventud que poseo.


Imagen: "El demonio" cuadro de Mijaíl Aleksándrovich Vrubel.

Tinta Doble



A veces tengo lo sensación de que quieres mi vulnerabilidad para dominarme a tus antojos y otras mi rabia es contenida, como sí fuese yo el que te entrega la vulnerabilidad con los ojos cerrados, dispuesto a ser sumiso de esos antojo.

Despojado de mi lujuria se muere mi fantasía y vuelan las mariposas en el cielo de las torturas, quizás algún día el secreto sea parafina en tus manos, goteando de mis palabras tragadas.

Déjame que me despoje de una lagrima, de una lagrima de grandeza eterna, por la que entierro cada día
el vuelo, que no me correspondería.

Imagen: La Vie (detalle), 1903  Pablo Picasso

La Manzana



Muerdes inquieta una manzana roja,
mientras invades la timidez de mis ojos,
con el descaro que irradia en tus antojos,
el  poder que en tu cuerpo se aloja.

Atrevida mantienes el mordisco pomáceo
y en el rojo fruto grabas un beso de deseo,
tu mirada sigue  retozando con mi embeleso
y en mi mente el pensamiento se hace perverso.

La manzana herida desciende por tu megilla,
hacia tu garganta se desliza tangible y sencilla,
para perderse sutil y tentadora
en el abismo de tus mamas seductoras.

Desnudas tu pecho con la intención,
de que muerda tu provocación
y muerdo empedernido
de la manzana que tú has mordido.

El juego desciende impertinente
para pararse de repente,
en el epicentro de tu vientre
donde el calor se hace inminente.

Y vuelvo a morder decidido
del fruto que guarda tu prohibido,
tus manos aprietan mi cabeza
y yo de tu vientre hago mi mesa.

Y el manjar se hace delicia,
los mordiscos ahora son caricias
y el yantar satisfacción y agrado
que nos lleva desbocados, al pecado.

Imagen: Autor desconocido.

Lirios



Hay un jarrón  de lirios blancos
engalanando tu ventana,
tras los esbeltos lirios
se encuentra tu cama,
yo soy el espía que acaricia los lirios,
yo soy el aire que se cuela por la ventana
y que cada amanecer junto a ti despierta en tu cama.

A noche tú cerraste la ventana
ya no veía los lirios,
ya no veía tu cama,
debiste dormir sola
porque esta mañana
en tu ventana,
dejaste tres amapolas
radiando por si solas,
ahora yo soy el centinela
que en tu ventana
guarda cuartel
yo soy el deseo

esperando saciar tu piel.

Imagen: Desconozco en autor.

No Quiero Verte Llorar



No quiero verte llorar
intuyo la angustia en tus ojos,
de tus lagrimas rompiendo equilibrios
titilantes y dispuestas a brotar,
habitando los dolores que a partida
de mi alma, no comprende tu herida
se destierran mis alegrías
al vértice de tu triste melancolía,
donde guarda su compas el silencio
esperando la ruptura del amargo salado,
que entre mis brazos extendidos
derrama la angustia de tu fluido,
en el confort de mi hombro inundado,
donde tu derrota has depositado
y la humedad se hace ternura,
en el calor del abrazo a la dulzura,
mientras mi beso a mejilla se lleva
incertidumbres a vuelo de amargura.

Y ahora somos dos almas unidas
que derraman lágrimas compartidas
para reconfortar el clamor de las heridas.


No quiero verte llorar.

Imagen: Adriana Mendiza El Abrazo

Recordando Mi deseo.



Me diluyo en la transparencia de un recuerdo
donde se agita intermitente el deseo,
tan claro en mí se revela el secreto
que es tortura escondida en este verso.

Eterno permanece sumergido entre los pistilos
que se mecen en un alma de diamante,
donde soportan la tormenta incesante
que arrasa en la noche de  mis desconsuelos.

Tocar el cielo a girones de voluntad,
llamar a gritos los rallos extraños de felicidad,
encontrar una sonrisa escondida
tras la realidad de un escalofrió suicida,

que cruza las paredes derruidas del ser
y se parte en los ávidos  linderos de mí querer.

Se sostiene la transparencia entre rescoldos
y avatares dibujados a imaginación,
que sacian de placer la realidad y la intención
y dejan musitando el hastío de los anhelos.

Quítame a golpes de celo mi desconsuelo
el desconsuelo que nunca alcanza tu vuelo,
que en mi pecho se hostiga y se  confunde
y que me sostiene en esta tirana incertidumbre.

Imagen: PaoloTrilo -singolaritá-