Vibrar.



Ella estaba delante, mirándolo, pero con la cabeza un poco reclinada hacia abajo, él se acercó y con su mano derecha en suave caricia alzo su rostro para ver sus profundos ojos negros al tiempo que clavaba  sus pupilas en ellos y sostenía la mirada el tiempo suficiente para que en ella se desligara el deseo de fundirse en sus labios, él se acercó rompiendo el tiempo entre las mirada, mientas, ella sintió el contacto de sus muslos al acercarse y como él se reclinaba sobre ella estrechando al máximo la distancia, sus frentes casi pegadas conseguían agitar los alientos de sus bocas y con un dudativo gesto se lanzaron en un mínimo roce de sus labios, fue entonces cuando lo rodeo con sus brazos colgándose de sus cuello, aferrándose a él en un devorador beso, que acelero su sangre hasta límites insospechados, todo era deseo y pasión entre sus cuerpos y el calor se desbordaba bajo sus ropas y se alimentaba con los anhelos que se desenfrenaban en la tormenta de su almas.
Las manos se deslizaban subiendo y bajando tan rápidas y nerviosas como las ganas por liberarse de sus ropas, para sentir el taco de sus pieles ardientes, el deseo era ya casi irrefrenable y el esfuerzo por separar sus labios en constante guerra lujuriosa fue colosal, pero se separaron con las miradas ansiosas de villano deseo, a la vez que liberaban sus cuerpos de las fronteras impuestas por sus ropas al deseo.
Ya desnudos, él la cogió en brazos y sintió el calor de su piel al pegarla a su cuerpo, mientras la trasladaba para dejarla suavemente sobre la cama, donde quedó tendida debajo de su cuerpo, fue entonces cuando el tiempo se paro y del silencio brotaban los jadeos de las respiraciones aceleradas.
Los instintos en vilo, proponían miradas incendiadas a la vez que se calentaban al tacto las morfologías de los cuerpos pegados al unísono.

Puso el dedo de su mano, sin dejar de mirarla sobre su cuello e inicio un recorrido a tempo hacia sus pechos, ella siguió el juego con su mirada, con la fiebre del deseo en sus labios, los gestos de su cara detonaban urgencia, sintió un tenue estremecimiento al sentir una caricia que oprimía sus pechos y los lanzaba a la turgencia que erizo su piel y ganas, a las que el correspondió con una nueva oleada de besos sobre sus labios, mientras sus cuerpos giraban abrazados, hasta que ella quedo encima de él y atrapando sus manos cada una a ambos  lados con las suyas, tomo las riendas del juego y con la crueldad de una diosa omnipotente lo torturo una y otra vez entre sus caderas, mientras sentía como su cuerpo se tensaba escapando hasta el gozo y juntos se lanzaron a vibrar en la noche del placer.  

4 comentarios:

  1. Me asombras ¿sabes?, te paseas por el erotismo de la narración de una forma fuerte y sutil a un tiempo, dulce, lujuriosa y limpia al unísono y, en definitiva, genial.

    Cada día me gusta más leerte, paisano.

    Besos

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  2. Describes el encuentro amoroso de una forma explícita pero a la vez con una dulzura increíble. Mi imaginación acompaña tus letras deslizándose por el deseo.
    Una narración preciosa y excitante.
    Felicidades

    una lluvia de besos

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  3. Sorprendida con este nuevo registro, amigo poeta. He paseado de tu mano por un paisaje maravilloso, vestido con la gasa del erotismo, pintado con la elegancia, dibujado con el color de la pasión.
    Un relato, un juego de dos y para dos. Alma, piel y corazón vibrando, sintiendo el deseo.
    Muy bello, Agapxis.

    Un abrazo y feliz lunes.

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  4. Qué sensual y tierno momento describes de manera magistral en este texto, que es un placer leerlo, con qué delicadeza pintas el universo en su cuerpo, y esas miradas incendiadas de deseo tan apasionadas que parece producen chispas, ese deseo de liberarse y desprenderse de las ropas tan bien descrito, y esos jadeos que se escuchan entre silencios, esos cuerpos atrapados en el abismo del deseo y placer, qué manera tan delicada, aterciopelada, y exquisita que tienes de narrarlo, amigo Agapxis, me parece tu texto un escrito divino, y ese final tan vibrante que me ha encantado.

    ¿Qué decirte más si cada vez que te leo más me impresionas y me quedas ya sin palabras de admiración que siento por ti y tus letras, escritor y poeta?

    Un aplauso por esta maravillosa obra que has creado, que he ido viendo con cada una de tus letras.

    Y un beso.

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Hola. Gracias por tu comentario.