Efímera Nostalgia.

El índigo que destilabas
alimentaba mi eje infinito,
masturbaba un sueño
aleteando en el mar de mi alma,
lacayo era del purpura
que nunca supe
si ungía en tus labios,
invocado fui naufrago
en tu jardín
de magnolias negras,
envenenadas de un misterio ardiente
que me hacía consumirme
a las puertas de tu gloria.

Con los ojos cerrados
te veía descifrarme
de la esclavitud
de unas palabras a la deriva,
en un mar de desvelos
que marchitaban mi seguridad.

Hartabas mi vanidad,
con violines de celo, voraces,
que encandilaban mis sentidos,
mientras se germinaba
un reino imaginario
en el que refugiarme
de la estricta realidad.

Y ahora, vago celoso
de las notas de silencio
que llueven constantes,
de un violín callado
en la discordia de un concierto
al que nunca debí ser invitado.

4 comentarios:

  1. Nostalgia salpicada llenando un tiempo. Le brindas toda la dulzura a ese sentimiento destilado en tus letras, amigo poeta. Un final tan triste como bello. Admirable la confección de tu poema.

    Mil besicos y feliz noche, Agapxis.

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  2. Con los ojos cerrados has tocado el violín de versos, refugiándote en el mar de tus desvelos, eres la lluvia de emociones naufragada entre las flores, eres un torrente de vida y de color, la belleza de tu poesía es sublime, mi querido amigo Agapxis, es un placer siempre leerte.

    Un beso, Poeta.

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  3. Tu blog se ha vestido de azul y tus palabras de belleza y tristeza.
    Un precioso poema.
    Poco a poco recorro tus poemas, me baño en tus letras.

    una lluvia de besos

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  4. El tiempo y le destino nos regala momentos que pasan, pero en realidad quedan grabados en el alma. Siempre vale la pena haberlos vivido, siempre. La vida es una constante inconstante.
    Un abrazo.

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Hola. Gracias por tu comentario.