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Mieles de Urano



A intervalos te descifras de virgen
y me consumes la carne,
saben mis labios que beben
en cálices de tu sangre.

En el borde de mi cama
cuelga revuelta tu ropa
y a un salto de vista
tu cuerpo desnudo se refugia
bajo la sombra de tus brazos
y la dulzura silenciosa de tus cabellos,
el deseo pigmenta a mi lado
con un color de beso abierto
y entre mis manos detengo
las ganas palpitantes de tu cuerpo,
ahora lascivo y cercano
donde devoro y lamo
tu pecho desnudo y profano,
disfrazado de mieles de Urano
y no me detengo,
porque te puedo tener y te tengo
en un trenzado de pieles
que posee tu luz mientras me sientes.

Abandono el oasis de tu pecho
que ofreció un remanso a mi llegada
y camino impúdico y derecho
al exilio pudoroso de tu alborada,
donde tú húmeda lujuria
se escurre entre el sudor del deseo
ofreciendo los aromas macerados
de un altar esperando ser consagrado.

A intervalos me hago lascivo en tu gemido,
que a tu boca abierta, beso deja ofrecido
y en el ardor de los ojos cerrados
vuelan los placeres desesperados,
veloces para ser alcanzados.


Imagen: De la red.

Sintiendo Su Libertad




Sentí cada una de sus letras
descolgarse del poema que de ella emanaba,
entre en sus inquietos pensamientos
capte la corriente de sus deseos,
intentando ordenarse
escondidos en el baúl
donde las estrellas
perseguían sueños,
sobre las polvaredas del tiempo,
alzo sus manos con la esperanza
de acariciar el infinito
y poso sus ojos
en una luna creciente de deseo,
mientras un rayo de pasión
la desfloraba  en su interior,
como un recuerdo agradable
del que no quería partir,
se dilataba en su razón
un silencio
susurrante de anhelo
escondido entre las espirales de su memoria,
donde luchaba con el olvido
hasta la extenuación,
por mantener perenne
su llama de amor y pasión.

Desde sus versos la note cambiar su textura,
hacerse íntima plegaria de deseo,
desmoronarse en  la firmeza incalculable de su esencia,
la que en sus letras toma forma
con la sola urgencia de poder amar
en la desmedida de un espacio
dispuesto a retar por siempre al tiempo.

Imagen: Maria Folger - "Heawen"

Luna De Lagrimas.

No creas que te pondría
a la orilla de mi vida,
yo no dejo las cosas al azar,
podría naufragar
entre una aurora menguante
de amarga infelicidad,
entre las paredes de mi ingenuidad
y sin embargo sobrevivo a flote
a base de silencios
los que te promulgo
esperando tus reacciones.



Sabes que me llenas de reproches
por no poner los ojos en tu cielo
yo, que volaría todos los días
a llenar la intemperie de tu vacío
sé que me esperas
desplomada en tu angustia
y que lloras mi ausencia
la que te brindo con las manos atadas
a una flor escarlata
que con sus espinas de ternura
jamás saldrá de mi corazón.

Tal vez sea un cobarde
por no alzar las alas
antes de que fuese tarde
por quedarme en tu razón
saturando los espacios
que yacían erados
al sur de tu corazón,
pero en mi cielo
la culpa se ancla en el desasosiego
y hace palacios azules
con ventanas abiertas al viento,
ese que te mece y seca tus lagrimas
cuando te dejo mi silencio.

Imagen: Elia Verano Desnudo de hombre.

Insinuante.



Te he visto tocarte despacio
detenerte y demorarte,
con insolente caricia silente
y sin atisbo de vergüenza esquivo,
la clemencia en tus ojos anidada
relamida de placer pretérito,
que se hace rayo azul en tu níveo cuerpo
sobre las aceras de una noche estrellada.

Eres mujer que se desarma
latiendo bajo una luna fecunda
para llegar al hombre que ama.

Te sabes paloma blanca
contoneada en una espera saciada,
transparente y decidida,
pendida del balcón de una tregua tibia
con la firmeza de quien se sabe
dominante duna de arena.

Te he visto mirarme de soslayo
con la mirada encendida y latente,
fingido pensamiento inocente,
mientras desciendes tu mano
al anhelo de tu vientre.

Buscas la contra luz de los matices
como un intruso ágil en mi sombra
y te muestras fuerte y soberana
ahogando los suspiros
con insinuantes y corporales lenguajes
que me lleva directo a tu cama
donde seré tuyo
y saciaras tu gana.


Un Dolor Personal



A voces se despierta tu desprecio
tras un sol que me irradia de tristeza,
se apaga una vela de luz en mi corazón
que llora el desprecio que roe la franqueza,
se dilatan las salidas tan inmensas
que nunca quise poner a tu techo
y allí vuela mis ojos sin argumentos
 por las oleadas que le brinda tu espalda.

Un rayo de impotencia se recrudece
en el vértigo tembloroso de mi estomago
 y se exhala como salitre líquido y herido
por los canales de mi pluma y aun sin tu queja,
se secaría la lluvia ácida y fría
de esta tormenta que descarga en mi alma.

No me busques en mi ausencia de ti,
sabes que yo estaba hay donde tú me mostrabas tu espalda
y me marcabas el camino de la despedida,
de un adiós que hería cuando lo tragaba
entre humildes destiempo a los que no daba importancia
que se solapaban y mataban la confianza.

Ansiado Deseo



Brilla en mí el ansiado deseo,
cuando elevas el encaje de tu vestido
pasas tus manos por las caderas
y las delineas y haces verdaderas.
                                                      
Brilla en mí el ansiado deseo,
cuando entreabres  el vestido
que se ciñe a tus senos
y me haces sentir delirios pleno.

Y pones una sonrisa
en tus labios de veneno
que atraen mi prisa
por llegar a tu infierno.

Y brilla en mí el ansiado deseo
cuando pongo caricias en tu cuerpo
que nacen en la punta de mis dedos
y hacen surcos en el vicio de tus anhelos

Y brilla en mí el ansiado deseo,
cuando abres valiente tus piernas
para darme el elixir que saboreo
entre húmedas lujurias sempiternas.

Y siento tus orgasmos
estremecerse y morir en mi boca
y brillan mis deseos
por sentirte derrotada y loca.