Saliendo De Tí.



Ahora que todavía estoy de ti saliendo
dejo atrás un camino de fuego
por el que se desvanece con lentitud
una paloma de nieve que siente la juventud.

Tañí con avaricia de locura
cada línea que la penumbra
de la luna marco en tu silueta,
con los colores de una tenue paleta
pinte rizos de ambición
en el deseo de tu cuerpo en tentación
y me agarre a un proposito que se ataba
a cada poro que tu piel me abría
por el camino que dejaba
mi sedienta lengua,
cuando viciosa te lamia.

Ofrecido en pensamiento
ciego de esperanza y deseo
recibí la potencia de tu cuerpo
con tus suspiros rompiendo el silencio,
me rendí a tu carne tierna,
a mi resurrección entre tus piernas,
a sentir nuestros jadeos
obedeciendo al placer,
a tus latidos chocando contra mi ser,
al tiempo fértil que se pierde en tus ojos
cuando se cierran
y tiemblan
al frenesís de los trampantojos
que nos llevan directos al cielo
donde se sacian nuestros anhelos.

Y me voy de ti saliendo,
con el cuerpo retorciéndose
entre las ascuas del roce,
el recuerdo del goce
y el renacer del tiempo.

Sombras Frutivas.





Lentas cadencias
adormecen el sol,
rueda y oscila
una araña atrapada en su red,
teje reflejos
en una lanza de distancia
que hiere al verbo
para que sangre de palabras,
palabras cautivas
entre sombras furtivas
que seducen tu alma.


Vigilia.


Mi corazón nublado de amargura
en la noche desvelos de tortura,
vigilia que vulnera mi cordura
y siembra semillas de duda.

Semillas que se otoñan en mi pecho
en las madrugadas desordenadas
donde crean barricadas
en espera de su acecho.

Me nutro de murmullos lejanos
refugiados en el envés de mi almohada
donde germina la arritmia
de mis sueños desnudos.

Y te pido perpetua
y te alejas de mi lado
te siento inquieta
con el corazón escapado.

Me abandonas en la noche de la extravagancia
y les dejas milongas de fragancia
que liman los prados insaciables y eternos
de los que aman en el averno.

Te cobijas en las heridas del alma
donde mi vigilia no sabe llegar,
misterios que quiebro si descifrar
por los caminos que no quiero andar.

Verdugo suplicio hecho vigilia,
tormenta desatada
en el abismo de mis ojos
donde se jactan los desvelos.

Desvelos de tus vuelos
de tus partidas en la aurora
por los caminos de tus cielos,
desvelos, desvelos,
de mi vigilia que te reclama,
de mi vigilia que te implora.

Sueños


Catrin Welz-Stein


La textura se hace ficticia
para desvelar lo imposible,
el aire descifra la avaricia
y las manos arrebatan lo tangible.

La cautela un espacio en blanco
en la llanura del insomnio,
hay un arrecife de paz bajando
a la casa del mismísimo demonio.

La noche reta el duelo bajo las pupilas
almizcle de sensaciones aletargadas
desarman sedientos la conciencia
y danzan en marmitas de magia.

Fatigados

Italia Angela Ruotolo


Fatigados se mueren los poemas
detrás de mis ojos,
recolectando escuetas formas,
son tan rápidos y oscuros,
podría despreciarlos
por ser inmaduros y tardos,
llenos de cansancio
entre mis dedos se arrugan
cargados de miedo
los mismos gestos
que al corazón estrujan.

La palabra desencanta
cuando se hace intensa,
las promesas vuelan
cuando las sonrisas confiesan.

Y tú, tallarías con tus manos
ataúdes espesos,
para portar sobre mis hombros
las cargas de tu peso.

Y yo, intenso y atado
a la causa de tus ojos
con la alianza en el verso
y la derrota en los años.

Y el, inmolándose en nuestro espacio
con el lenguaje de los sentidos que se distancian,
con el ocaso
creciendo entre las caricias que se marchan,
gota a gota, derroche de dolor
por los cristalinos desbordados de amor.

Perfora el hastío
el delirio por el que navegaba
insaciable es mi cotidiano hechizo
y lentos se cuelan
por las puertas del nido,
casi sin darnos cuenta

los pájaros del olvido.

Tu



Intento atar mi alma
para que nunca se eleve
más alta que la tuya.

Tus ojos me parecen esenciales
y tu piel una trampa viciosa
de la que no he sido testigo,
el silencio tiene connotaciones
aguerridas en el umbral ciego
de un jardín de distancia,
en el que estas y no te encuentro.

Te me ofreces como un lienzo de sueños
que me castiga con las percusiones constantes
de un colorido perpetuo y bisoño
que se hace fiel en otros contrastes
y me dejas desnudo de sentido
entre las sinalefas de silencio perdido.

Pululando metáforas de melancolía
que me sujeten a la noche y al día,
predicando verbo disfrazados
en el pulpito de los enamorados.

Testo suspiros al viento
envenenados de frágil ansiedad
y como un acróbata confundido
me lanzo sin piedad
en un salto mortal
para ser comprendido.

Tu eres la fina laja que mantiene mi altitud
sobre el vacío que dejan las palabras
que se marchan como golondrinas locas
en este invierno de inmensa infinitud.

Opio Negro.

John Jade Palencar


Inmensa se ceñía a cada poro de mi piel,
como un opio negro la angustia que recorre la infinita vena;
es una resurrección en la distancia de un tiempo,
tiempo al que le araña la razón y le lastra la llanura estéril de la soledad,
allí traspasan la franja de los anhelos y hace intenso el vacío.

Negro, me asfixio el abismo de negarme a mí mismo,
insaciable me cala la piel esta lluvia de intransigencia
que me replica con un demerito tirano fugitivo
que moja de euforia en el mortal delirio de esta locura.

Ingrato me engaño y destrono el equilibrio
que expande mis sueños llenos de esperanza
asfixiándome entre palabras incoherentes
que saltan de mis labios para rompen el silencio de la noche
y embargar el sosiego de mi sueño.

Asustado y encogido con las manos prisioneras de mis rodillas,
cierro los ojos cada noche de mi destierro,
esperando la llegada de la resignación
y sobretodo la valentía sigilosa
que calme mi desventura
y me dé la firmeza para renacer en la cordura
y respirar sin el peso del recuerdo.