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Imposible



Imposible dejarse llevar por la corriente
suspendo la noche
y el tiempo es una amarga plegaria
que repta en una realidad alucinada
de lacios espejismos rebeldes.

Los negros mortecinos
ascenderán con un galope salvaje
con un impasse de tempestad irrevocable.

Te espero,
en el quicio de un infierno
que asedia el tiempo.

Te espero,
con el corazón encogido
a la sombra de tu olvido.

Y mis ojos caminan lentos
por el otro lado del llanto,
la mirada busca el ocio de la noche
que invencible se hace indeseable.


Me apresuro a buscar las fisuras
de este muro de cristal azabache
donde se cristalizan las locuras
cuando empiezo a imaginarte.

 
Imagen:Hadar Ariel Magar
Y en la metamorfosis habito tu relieve
con hilos exhalados de perfume
donde cobijo mi corazón como testigo,
desgarrado y desprendido
suena en el lecho mi latido.

Sumiso al vicio de tu inexistencia
en mi loca travesía combustiono tu presencia,
me abrazo a tu piel de nada
para velarte como a una sirena encantada
en esta noche loca de amor desesperada.

Te desnudas en la trasparencia
de un silencio denso y opaco
al que irradia mi deseo
en una luz de distancia
donde construir templos de amor invisible
en este insomnio intangible
por el que busco el amparo del alba. 

Tu Esencia



Sé que tras tu inocencia
se esconde la paulatina
sabiduría de una mujer
esperando la tentación
que la lleve a la profunda emoción,
sutil me predicas el verbo
mientras conjuras la alquimia
para que burbujee en el silencio
en las llanuras de mi mente
creas castillos de anhelo
a los que pongo ventanas
para mirar, mirar tu lejano cielo.

Los que por ti navegan
hacen sinónimos de vida
mientras se hunden al fondo, juegan
una partida de ternura prohibida,
sedienta caminas
con un voluble aire seductor,
percibida de las lejanas estampas
de un viento cautivador,
en el que la esencia, tu esencia,
es perfume ardiente y embriagador.

Y yo me colaría entre tus brazos
con los ojos testigos de la noche,
escarbaría a ese infierno latente
para ponerte en contundente
sentires de fuego caliente
en cada necesidad de tu presente.

Guirlache.



Perforada la noche

se sobrecarga de vida,
las esquinas vacías
de duendes de guirlache
goteando rabia ilustre,
y yo, sigo trepando por el miedo
que sube a tu cuerpo
sin dejar de mirar al sur.

Al final del pasillo surge un nuevo día 

y esperando los jadeos me quedo
asustado tras la batalla del tiempo.

Tenaz y sutil te mueves en mi mente

haciendo propósitos,
saltando los puentes
que lanzo a tus pies
y el guirlache gotea
no se si en mi conciencia
o calentándose con paciencia y brea,
para perfumar la avaricia de hastío
por la que vienes y vas
como el curso del rio
por el que quiero navegar.

A veces me miento

tan vorazmente
que no encuentro la dulzura
en ningunas de las calles
que delinean mis virtudes
y a pesar de las estrategias
para calmar los insomnios
apareces incoherente, tan viva,
con esa envidiosa frescura
que me pone al borde de tu abismo,
maldita esta tortura…
que te piensa y no te tiene
y a dos pasos te sostiene
en humillante realidad.

Sosiégame con tus ojos

y pon el guirlache en mis labios,
hazte tan real como puedas,
trénzate en mi poema
y déjate dormir en mi mente.

Allá

Collin McAdooo


Allá en el altar de mis fantasías
donde nadie conoce mis rebeldías
y los ángeles ahuyentan la soledad
cruzando las alas sobre la eternidad.

Allá en la espiral que cruza la verdad
y hacen ebrio el dolor,
que se desgarra en la boca con temblor
dirigiendo al pecho la tormenta voluntad.

Allá en la encrucijada de los destinos
por donde el azar elije su camino
allí, hago cómplice a la ansiedad
y la disfrazo de esperanza
la envuelvo en colores diferentes
para mostrarla a las gentes
envenenándolos de añoranza
y hacerlos mis amigos.

Allá donde duerme la tristeza
acurrucada por la lasitud
y una nube de sentires runrunea inquieta
desangrando las violetas de la juventud.

Allá pondré los arqueros del corazón
a disparar flechas de aliento
con puntas ardiendo de sentimiento
que calcinen la incertidumbre,
la duda y el recelo
del camino en paralelo
que se lleva el sentir

y no me deja vivir.

En El Viento

Georgia Napolitano


Sentencias de piedad
resisten a la verdad,
sueña el poeta
con no ser hombre
y mirar de cara al mundo.

En sus ojos yace el sonido
esperando saltar a su oído
y en el alarido del viento
el alma desprende su sentimiento.

Una partitura
ejecuta la revolución,
cose la ternura
punzadas en el corazón,
el verso se baña en saliva
cuando lo malea la lengua,
dignas las notas
levitan sin alas
perfuman el aire
y besan tus labios
como letales corsarios
despertando en el mar,
como mensajeros que exigen
abrazos de comprensión,
caricias de pasión.





Cruzado Dolor.



Cúmulo de luz que penetra
en la tiniebla de mi mente,
ahora me doy cuenta
me quiebro suavemente.

Volátil se hace mi sabia
y roja es a sangre congelada
cuando atrofia mi vena
tu mortal mirada.

Me derramo ante tus ojos
con gotas escarlatas
que se cuelan entre las grietas
abiertas por mis enojos.

Hidrato los desiertos del sosiego
de rabia y de dolor
y la arena se tiñe de color
del color insoportable del celo.

La impostura es mi tertulia
sentencia de la imaginación,
prendo poesía
en el genocidio de la inspiración.