....................................................

Atalayas Latentes.



Esbeltas las piernas,
se alzan de puntillas
sobre los dedos desnudos
de unos pasos acompasados
que golpean percusiones
de tenue silencio,
en una procesión
de sensual intención.

Tras el prisma del vaso
que sostengo en mi mano
se delatan los vapores
de un seco escoces
y en el mar de sus sabores
bailan seductores
su atrevida danza tus pies.

Se turnan mis manos
acariciándote se pierden,
entre las avenidas de tu espalda,
por las riveras de tu vientre,
caricias de vértigo gozoso
inercia desafiada,
ojos donde se esconde el olvido
y yace la gloria colgada.

Tu tentación se posa a mis pies,
impaciente me rindo a tu ambición,
suplica improbada
que mis labios callan.



Los privilegios te pertenecen
en el que hacer del amor,
tus labios hierven
de febril ardor,
inclinados doblegan
rocallas sin pudor,
a orillas de mi vientre
tus ojos roban mi ternura,
desalmado me vuelvo transparente
en un cielo desbordado
de atalayas latentes.

Lluvia.



Débil soy ante la lluvia de tus ojos
precipitándose por los filamentos de rímel
que dibujan interrogantes de misterio
entre sortilegios de azúcar y miel.

Desnuda te sientes
de piel y alma
reposando tu espalda
en el abrigo de mis brazos.

El hilo de tus ojos
se cose a la deriva de mi mirada,
vibras,
en un enjambre e sensaciones
que se disuelve
en las ventanas que te asilan al beso,
tus labios callados
todavía tienen la tibieza
de las palabras en vilo,
de los errantes desconciertos
que irradiaban tu verbo.

Una brisa de latidos
clausuran la mediana
que junta nuestros espacios,
esta ciega locura
donde naufragan
los miedos que te hacen daño,
esta ciega locura
que me abre y me derrama,
que me anuda a ti
sosegando las emociones,
que humedecían tus ojos
trepando por tu resplandor de mujer
para mostrarte el sol,

el bello sol el atardecer.