Tu música.




Reconocernos…

en las esquinas de los palacios
brillan los artistas,
perlas de plata caen al suelo
y ruedan, ruedan,
no me preguntes ¿Por qué?

La maleza ha crecido a destiempo
la infancia se perdió en lo lejos,
quizás aún camina acompaña de aquel viento
que siempre viene a mi
confundido entre los miedos
y me preparan par morir.

Cala tan honda,
esa lluvia solemne
que se cuela entre los ojos
y eriza la piel,
todo es nada,
y nada es aceptar
la morada del silencio.

El almizcle se retuerce
en un dolor interior,
amargo rubí desteñido
que vomita la desazón
y se lleva el embargo
de una muerte
que me secuestró.

Verán los ojos
cada palabra en su destino,
y en los labios
un dulce viento
se hará fuerte tras una sonrisa,
lisos muros
caerán por amor
no me preguntes ¿Por qué?

no, lo sé yo.

3 comentarios:

  1. Precioso! Me encanta ser la primera en comentarte! Este poema y el anterior me han parecido excelentes, una vibración intensa y profunda destila cada verso!

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  2. Me encanta la música de tus palabras, te leo en silencio, vuelvo a entrar, te vuelvo a leer y... me quedo muda para escribir.

    Gracias por volver, aunque el otro blog no lo volviste a abrir.

    Besos muchos.

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  3. Bellos versos sumidos en tristeza, aun cuando ese viento seguro traerá buenas nuevas…

    Un placer siempre leerte y sentir (te) querido poeta…

    Bsoss enormes.

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Hola. Gracias por tu comentario.